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Paloma Soroa, actriz 16/12/2004 - Pedro A. Loma
Debuta en el cortometraje de Roberto Pérez Toledo "Vuelco", donde se interpreta a sí misma: una chica sorda. Paloma reivindica una mayor atención de la sociedad para con los sordos.
¿Cuándo se animó a interpretar por primera vez?
Hace un año mis amigos se apuntaron a un grupo de teatro para sordos y yo empecé a mirar cosas. Me gustaba, pero no tenía tiempo, pues estaba estudiando segundo de bachillerato. Yo sólo quería aprender cómo se siente al actuar como otra persona, y descubrí que ese trabajo es interesante; aprendes a mirarte por dentro, lo que tienes en tu interior, lo que te gusta.
No sé si es una percepción mía, pero parece que los sordos son muy expresivos en general.
Las personas sordas somos igual de expresivas que los oyentes. Pero generalmente parecemos un poco más expresivos, pues utilizamos un lenguaje corporal.
¿Por qué acudió al casting del corto?
Pensé que perdía el tiempo, lo veía como un sueño. Cuando llegué, no sabía qué pintaba; las personas que allí había venían de un mundo muy distinto del mío... Hablaban de cine, y yo apenas conozco nada. Resultó divertido, pues la intérprete me explicaba todo... A mí me parecía raro.
Además el suyo ha sido un papel dramático, ¿cómo lo preparó?
Ensayamos un mes antes con Roberto, que es muy perfeccionista. Me sirvió para meterme en el personaje y conocerlo. Luego, ensayar con Nacho (Aldeguer), el otro actor, me ayudó a ser más espontánea.
¿Cuántas veces ensayaron?
Ensayamos un mes y pico, y noté una gran evolución. Al principio estaba como una estatua, rígida; luego adquirí más soltura, conocí más a Nacho y aprendí a tener más confianza hacia él.
¿Imitó a alguien? ¿tenía algún referente en el que mirarse como actriz?
Sí, a mí misma; tuve una experiencia parecida a la que relata el corto: mi mejor amiga tuvo que irse a Chile. Era horrible, muy difícil. Veía a Nacho como a mi mejor amiga.
Hábleme de su experiencia como actriz durante el rodaje.
El trabajo del ayudante de dirección me facilitó mucho las cosas pues me miraba a los ojos a cada rato y me hacía señas. Tenía unas señales en la mano, la roja significaba ¡espera!, la amarilla, ¡preparada!, y la verde, ¡acción! También, y gracias a las intérpretes, me enteré de todo. Fue mucho más fácil para mí interpretar al aire libre que en un espacio pequeño y cerrado. Dentro de una casa no veo la posición. ¡Además había unas marcas muy útiles!
¿No se cansó de la dinámica de una producción en cine?
Sí, fue muy pesado. Tenía que estar sentada todo el tiempo sobre un mojón kilométrico, por lo que me dolía el culo y la espalda. A primera hora hacía mucho frío, y como debía estar en tirantes, me quedaba helada. Después hacía calor, pero como no podía tomar el sol tenía que ponerme una bata. En otros momentos debíamos esperar a que se retirasen las nubes y saliese el sol. Y, por supuesto, ¡había que repetir muchas veces la misma escena! Aunque todo se me ha pasado muy rápido.
¿Qué pensó tras conocer su personaje?
Me sorprendió pues era un personaje sordo y todos los personajes suelen ser oyentes... es lo normal. Parece que nosotros no existimos. Me sorprendió que hubiera un papel así. Es importante para dar a conocer nuestra situación.
El mundo no está preparado para una persona sorda...
Nada está adaptado. Los sordos necesitamos ver, necesitamos que nos interpreten las cosas. Ahora estudio fisioterapia en la universidad y allí no están preparados. Los profesores no se dan cuenta y hablan muy deprisa; además el vocabulario es técnico y dificultoso, nos restringe aún más la capacidad de entender.
Entonces ¿nunca va al cine?
Voy a ver películas subtituladas. Pero también es un problema, pues en las ciudades pequeñas no hay salas que proyecten películas subtituladas. Y tampoco los subtítulos están preparados para nosotros... Además sólo vemos cine extranjero en versión original, ya que las películas españolas no se subtitulan.

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