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"El silencio del agua", de Sabiha Sumar 30/12/2004 - chc
Una entrevista con la directora de este filme que cuenta una historia basada en hechos reales, que enlaza el destino de una mujer y la evolución política de Pakistán.
Estreno en España: 23 de marzo.
Sinopsis
La historia de Khamosh Pani (Kirron Kher), basada en hechos reales, comienza en 1979 cuando Pakistán se empieza a introducir en la vía de la islamización después del golpe de Estado del general Zia. El filme enlaza el destino de una mujer y la evolución política de Pakistán a lo largo de los últimos veinticinco años.
Transcurre 1979 en Charkhi, un pueblecito del Pendjab pakistaní. Aïcha es una mujer alegre de unos cuarenta años que nunca habla de su pasado. Desde la muerte de su marido, su hijo de 18 años es el centro de su existencia. Salim, buen chico, dulce y soñador, está enamorado de Zoubida.
En Pakistán, el general Zia-ul-Haq acaba de tomar el poder y de instaurar la ley marcial. El país se introduce en la vía de la islamización. Salim empieza a frecuentar un grupo de fundamentalistas musulmanes. Zoubida es abandonada poco a poco por su enamorado, mientras Aïcha se preocupa por ver a su hijo cambiar tan brutalmente.
Los acontecimientos se precipitan con la llegada de los Sikhs venidos de la India para su peregrinaje. Uno de ellos comienza a buscar a su hermana, una tal Virou, que los musulmanes capturaron en 1947. El pasado sale bruscamente a la superficie…
Entrevista con Sabiha Sumar
¿Cómo nació la idea de esta película?
En 1996, pensaba desarrollar un documental con Satha (el coproductor pakistaní de la película). Nos pusimos a buscar temas para el cincuenta aniversario, en 1997, de la independencia de Pakistán y de la marcha de los británicos del subcontinente hindú. Comencé a interesarme por la violencia que pudieron sufrir las mujeres durante la división de la India y Pakistán en 1947, y a recopilar información sobre los raptos de mujeres por la parte adversa cerca de las fronteras del Punjab y de Bengala.
¿Ha tratado de encontrar a alguna de esas mujeres capturadas?
He intentado localizar en la ciudad fortificada de Lahore a mujeres susceptibles de haber sufrido violencias durante la división. Pero he encontrado un silencio de plomo.
¿Cómo puede una mujer resignarse a una vida que le ha sido impuesta, a una vida que ha empezado desde la violencia? Una mujer que no ha podido decir una sola palabra sobre su futuro.
No siempre podemos elegir, a veces tenemos compromisos, o los planes que hacemos no siempre salen como hemos previsto. Pero aquí, se trata de otra cosa, y yo he podido experimentar profundamente la violencia ejercida a una mujer apartada de los suyos, que tiene que vivir en un país que no ha elegido, forzada a convertirse a la religión de su raptor y a traer al mundo a sus hijos. Sin embargo, la vida debe continuar, imperturbablemente.
Creo que lo que me ha atraído de estas historias, es que verdaderamente he podido captar la gran vulnerabilidad de esas mujeres. Me di cuenta de que no podía filmar a una mujer que había vivido semejante situación. Mi idea del documental ya no se podía concretar, pero la historia debía ser contada en forma de ficción.
Entonces prosiguió con sus investigaciones…
Si, para construir una historia a partir de hechos auténticos. Viajé a la India y conocí a feministas que habían inscrito en una perspectiva histórica las experiencias de mujeres hindúes y pakistaníes raptadas. Pero sobre todo hablé con gente que había estado en la Comisión de Recuperación. Me contaron historias atroces.
La Comisión, dirigida por Miridula Sarabhai, creía ardientemente poder remediar los errores históricos, trayendo a las mujeres raptadas a sus casas al otro lado de la frontera. Lo cual les obligada a desplazarlas de la India a Pakistán y de Pakistán a la India. Pero solo fue operativa durante algunos años. Imagine a un miembro de esta Comisión que llama a su puerta mientras y le anuncia que usted pertenece al otro lado y que lo van a llevar de vuelta con sus padres. Pero que no se puede llevar al niño porque éste se tiene que quedar en el país donde nació… Era demasiado tarde para reparar la crueldad de la división.
La historia del pozo en el que las mujeres se suicidaban, ¿es verídica o inventada?
Es totalmente cierta. Un día, estaba en Bhogal, una zona residencial de Delhi, y me entrevisté con una mujer que tenía 16 años en 1947. Ella me contó: "Vivíamos en Dheri, en el otro lado estaba Chakri. Dheri y Chakri eran pueblos gemelos. Nos enteramos de que Chakri ya había sido atacado y que los musulmanes avanzaban hacia nosotros. En Chakri, las mujeres renunciaban a vivir, saltando en el pozo del pueblo. Todos los habitantes hacían guardia en la entrada del pueblo. Si les mataban, entonces sabíamos que teníamos que saltar al pozo". La historia prosiguió a medias palabras y quizás no sea cierta del todo.
Así es como encontró a su personaje principal…
Si, y decidí llamarle Virou: la mujer valiente, una mujer que vive en un pueblo que he llamado Chakhi. La historia de Virou es la de una mujer atrapada en un conflicto y, como tal, encarna una situación universal: la de la mujer en Bosnia, en Sri Lanka, en Afganistán, en Irak…
Cuando escribí la historia, quise poner su pasado en relación con el presente. A pesar de sus esfuerzos por tener una vida propia, su vulnerabilidad no disminuye. Su aislamiento se refuerza y se profundiza con la evolución política del país. Esculpiendo el personaje de Aïcha / Virou, lo he mirado vivir a través de su único hijo. Salim es su talón de Aquiles, ya que es el único vínculo con el país en el que vive.
¿Como se escribió el guión?
Mis investigaciones avanzaban. Había consultado los registros de la policía en Pakistán. Había vuelto a la India con más preguntas sobre los Sikhs, sus creencias, sus peregrinajes, la política inter-religiosa entre musulmanes y Sikhs y, particularmente, las relaciones de los Sikhs con Pakistán después de 1947.
¿Cuál es su sentimiento sobre el entorno político que la historia de su película pone de manifiesto?
Siempre he trabajado con mujeres desfavorecidas, estén en la cárcel, luchen por la custodia de sus hijos o por derechos elementales. Virou personifica de manera extrema la vulnerabilidad de las mujeres. Y es realmente a través de ella que he encontrado una manera de expresar mis más profundos temores ante la intolerancia político-religiosa, no sólo en Pakistán, sino que también en el mundo entero.
Su película hace un retrato poco lúcido sobre el régimen del General Zia-ul-Haq, el cual desencadenó el islamismo de su país, proceso ilustrado por el personaje del hijo, Salim. ¿Cuál era su intención?
Para mí, la religión y la política deben ser terrenos separados, si lo que buscamos es justicia e igualdad. Desde el momento en que el general Zia-ul-Haq decidió utilizar los recursos de la Constitución para convertir en suprema la Voluntad de Dios, por encima de la voluntad popular, nos adentramos en un período peligroso para Pakistán.
"El silencio del agua" no es una crítica hacia el fundamentalismo religioso. Los fundamentalistas también tienen el derecho de hablar libremente y nada debe prohibirles ocupar su propio lugar en la sociedad. Una gran mayoría de la gente, así como sus dirigentes políticos, ha abdicado todo poder frente a las fuerzas religiosas minoritarias.
En mi película, quiero más bien insistir en las consecuencias de este fenómeno. La islamización se infiltró como el humo en las grietas de la sociedad pakistaní. La hemos visto cambiar lentamente, pasando de un modelo abierto y liberal, a un estado más conservador y restrictivo.
Se puede ver hoy en día esta mezcla de religión y política en algunos países occidentales, antaño laicos, y donde el poder de las fuerzas religiosas va creciendo. En los Estados Unidos, los neoconservadores y la derecha cristiana ocupan la delantera de la escena política. Cuando en junio de 2003 Tony Blair visitó a George W. Bush para discutir sobre Irak, parece ser que rezaron juntos en la capilla de la Casa Blanca. En el Reino Unido, Tony Blair invitó a las organizaciones cristianas y otros "grupos de fe" a desempeñar un papel decisivo en la acción política.
La película habla también de la vida de los habitantes del pueblo de Charkhi muy detalladamente. ¿Era indispensable para la historia?
Los habitantes de mi película, como en un microcosmos, revelan el clima político del país. Las conversaciones y las réplicas en el tenderete del peluquero van cargadas de insinuaciones políticas que nos ayudan a resaltar las distintas facetas de la sociedad pakistaní. El mismo peluquero representa el espíritu más abierto y liberal, mientras que sus dos amigos son más maleables. Se sienten acorralados y siguen las reglas nuevas establecidas por Rachid et Mazhar, que acaban de llegar al pueblo.
¿Cómo ha conseguido rodar su película en Pakistán en el año 2002?
Nuestro primer obstáculo fue la falta de profesionales y de apoyos técnicos en Pakistán, tan necesarios para esta película de ficción. También estaba la cuestión de las financiaciones. En gran parte, encontramos soluciones a todo ésto y a otros problemas, gracias a nuestros coproductores en Francia y Alemania.
Para el casting, me esforcé en recurrir al mayor número de personas cercanas a nuestro lugar de rodaje. Para los papeles principales, hice un casting en Pakistán y en la India. Quitando a Kirron Kher, trabajé con aficionados y organicé talleres para que ensayaran.
El primer día de rodaje debía ser el 7 de octubre de 2001. Con los acontecimientos del 11 de septiembre, tuvimos que parar la preparación y posponer la filmación. El fenómeno Al-Qaeda añadió un grado de autenticidad a al película, al subrayar la rapidez de los cambios políticos.
¿Cómo eligió a Kirron Kher para el papel central?
El personaje de Virou / Aïcha tiene características sufíes (una personalidad abierta y generosa), cuya filosofía de vida se puede resumir así: "Un Dios único no existe, lo que importa son los Dioses en su conjunto". Este punto de vista viene seguramente de mi propia educación sufí.
De todos modos, yo buscaba a una actriz que pudiera expresar la esencia de esa visión del mundo. Creo que mi madre fue el modelo inconsciente para este personaje, pero no tuve conciencia de ello hasta que conocí a Kirron.
Toda la historia está contada desde el punto de vista de Aïcha y Zoubida…
Para mí, no hay nada más natural que contar una historia desde el punto de vista de las mujeres. Dicho esto, no me considero como una mujer que haría películas, sino como una mujer que contaría historias que pudieran enriquecer nuestra comprensión del mundo, de nuestro pasado como de nuestro presente, con el fin de alumbrar mejor nuestro futuro.
Sabiha Sumar (directora)
Nacida en 1961 en Karachi (Pakistán), Sabiha Sumar estudió cine y ciencias políticas en la Universidad Sarah Lawrence de Nueva York entre 1980 y 1983, y relaciones internacionales en la Universidad de Cambridge en 1984 y 1985. Hoy vive entre Karachi y Berlín.
Ha realizado numerosos documentales de crítica social para sensibilizar a la gente sobre la forma de vida de las mujeres en Pakistán y en los países vecinos. "El silencio del agua" (Khamosh Pani, 2003) es su primer largometraje de ficción.
Filmografía
"Khamosh Pani" (El silencio del agua, 2003)
"Pour une place dans ce monde" (2003)
"Ne demande pas pourquoi" (1999)
"Les guerrières suicide" (1996)
"Des mères, des souris et des saintes" (1994)
"Là où dansent les paons" (1992)
"Crise à Karachi" (1990)
"Les protecteurs de la côte" (1989)
"Qui jettera la première pierre?" (1988)
Kirron Kher (Aïcha / Virou)
Debutó como actriz de teatro antes de descubrir el cine trabajando en una película titulada "Aasra Pyaar Ka" de J. Om Prakash. Actualmente es actriz de cine, teatro y televisión.
Filmografía seleccionada
"Khamosh Pani" (2003), de Sabiha Sumar
Leopardo a la Mejor actriz, Festival de Locarno 2003
Premio a la Mejor actriz, Festival de Ciudad del Cabo 2003
"Devdas", (2002), de Sanjay Leela Bhansali
"Bariwali" (1999), de Rituparno Ghosh
Premio Nacional a la Mejor actriz hindú en 1999
"Darmiyan" (1997), de Kalpana Lazmi
"Sardari Begur" (1996), de Shyam Benegal
Ficha
técnica
Pakistán - Francia - Alemania - 2003 Título original: Khamosh Pani: Silent Waters Dirección: Sabiha Sumar Productora: Vidhi Films (Pakistán), Unlimited (Francia), Flying Moon (Alemania) Productor: Helge Albers, Philippe Avril y Peter Hermann Guionista: Sabiha Sumar Fotografía: Ralph Netzer Dirección artística: Frank Herzog y Olivier Weidinger Vestuario: Heike Schultz-Fademrecht Maquillaje: Lesley Lamont-Fisher Montaje: Bettina Böhler Música: Madan Gopal Singh y Arshad Mahmud
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