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Raúl del Corte, compositor
31/01/2005 - María José Tellez

Tras haber obtenido el premio a la Mejor banda sonora por el cortometraje "Casiopea", Raúl del Corte explica los retos a los que se enfrenta un compositor de música para cine.

¿Cuál es su formación musical?
Soy autodidacta. Comencé en el conservatorio como cualquier niño que, inicialmente, considera que es la única vía de la que dispone para aprender música. No pasó mucho tiempo cuando me dí cuenta que no buscaba el virtuosismo en la interpretación, sino que mi interés estaba en la composición. Desde ese momento, trabajé duro para aprender lo que realmente me interesaba: la composición y el desarrollo de la creatividad.

¿Cómo definiría su experiencia en el mundo del cine?
Ha sido muy gratificante puesto que la primera banda sonora en la que colaboré fue en "Casiopea", de Gabriel Lugigo, un cortometraje que ganó el Primer premio internacional a la Mejor banda sonora en el IV Festival de Cortometrajes "La boca del lobo". Aunque mi gran reto aún está por llegar: participar en un largometraje.

Usted se considera ¿un compositor, un arreglista o un editor musical?
A veces cuesta saber cuál es tu papel ya que todos se superponen en algún momento. Pero yo siempre he tenido claro cual es el mío: me considero un compositor. Me gusta crear, realizar mis propios arreglos y mis propias partituras. Hay que ser un poco de todo para realizar un buen trabajo, pero siempre partiendo de la creación.

¿Suele trabajar con sonidos pregrabados o realiza sus propias composiciones?
Aunque hay que reconocer que es una tentación usar sonidos pregrabados por su calidad, no me gusta trabajar con ellos, sino utilizar mis propias composiciones para no restar originalidad a los temas musicales. Suelo partir de una base armónica, de la que se despliegan múltiples líneas melódicas que conforman el contrapunto de la obra. Posteriormente vienen los pequeños matices sonoros, los cambios de volumen, los ataques, y en general todo lo que tiene que ver con humanizar la obra.

¿Que pasos sigue para componer la música de un cortometraje?
Primero es necesario leer el guión múltiples veces para ir estructurando los temas musicales (partes de acción, pasajes de amor, suspense, etc.). Pero siempre la primera vez es crucial, ya que es la que te transmite las primeras emociones y sensaciones. A partir de allí se van buscando los matices. Suelo escuchar detenidamente al director para captar la esencia de lo que busca con la historia en general. Una vez que entiendo lo que el director quiere transmitir, todo es mucho más fácil porque el camino ya está encauzado. El paso siguiente es esperar la imagen. Suelo visionarla muchas veces buscando matices, hasta que coja forma y fuerza llegando al resultado final.

¿Suele realizar varias versiones de un mismo tema musical para que el director escoja?
Sólo si me lo pide. El director tiene una visión de la obra mucho más desarrollada que cualquiera de los que trabajamos en la película. Por esa razón, lo ideal es que trabajemos juntos desde el principio. Pero como he dicho, si inicialmente consigo llegar a lo que el director busca, ya sólo es cuestión de trabajo.

¿Cómo se realiza la grabación de la música?
La música se va grabando en numerosas pistas. En cada pista se graba un instrumento, voz o efecto del tema musical. Por ejemplo, una trompeta en Do en una pista va haciendo una melodía, unas cuerdas de violas en otra pista van marcando unos acordes que forman la armonía, un piano en otra pista va realizando una contra-melodía, formando un contrapunto con la trompeta en Do, un efecto sonoro en otra pista sirve de entrada a otra melodía, unos Pizzicatos de violín en otra pista realzan ciertas notas melódicas, etc. Todas estas pistas sonando al unísono constituyen un tema musical que abarca una secuencia de imágenes.

¿Cómo se sincroniza la música con la imagen?
Generalmente, la imagen tiene un tempo, al igual que la música. Antes de componer debemos sincronizar la imagen con su tempo correspondiente, mediante unas cuantas pruebas. Una vez encontrado el tempo de la imagen, cada cambio de plano coincide con un cambio de compás. La música se adapta al tempo de la imagen y no al revés.

¿Cómo fue el proceso de creación de la banda sonora de "Casiopea", de Gabriel Lugigo?
En este caso, Gabriel, el director, tenía muy claro el esquema musical de la película. Participaron muchas voces y había música a raudales, ya que se trataba de un musical. Y, aunque inicialmente parecía que mi estilo era contrapuesto al que tenía impreso la película, fue muy interesante el resultado: una intensificación de las imágenes por esta contraposición de estilos musicales, que era lo que realmente pretendía.

Su siguiente cortometraje ha sido también de Gabriel Lugigo. ¿Suelen trabajar juntos?
Me gusta trabajar con él porque tiene una idea muy clara de lo que quiere, eso facilita y agiliza todo el proceso. Somos grandes amigos, nos mueven las mismas cosas: la creatividad y la originalidad, la pasión que siente cada uno por lo que hace y, por supuesto, el resultado final. Todo es más fácil si existe confianza mutua.

¿En qué filmes ha participado recientemente?
He participado en el cortometraje "Un momento estelar", protagonizado por Asunción Balaguer. El tema principal de la banda sonora "Nostalgic Love" está compuesto sólo con piano y evoca los recuerdos de una vida pasada, de un amor que ya no existe. Mi interés actual es darme a conocer más, ampliar perspectivas, cosa muy complicada en este mundo donde los campos están tan acotados y es difícil conseguir tu oportunidad.

¿Con qué herramientas cuenta para hacer su trabajo?
He apostado por los ordenadores, aquellos que cuentan con doble procesador a 64 bits son tan potentes que permiten volcar todas tus fuentes sonoras directamente a un disco duro y moverlas a tiempo real. Utilizo fuentes sonoras de librería, con tamaños tan grandes que sólo es posible reproducirlas con estos ordenadores.

Para los sonidos orquestales utilizo los Vienna Symphonic Library Pro y los Horizont series que me permiten trabajar con una orquesta completa. Es complicado encontrar sonidos que suenen reales, pero con los "Performance Set" lo han conseguido; puedes hacer legatos y glisandos con sólo presionar más fuerte una tecla.

También utilizo el "Ivory", un piano Steinway, un Bosendorfer y un Yamaha que preceden de ocho DVDs. Aplico percusiones del "Culture" y del "Storm Drum". Para los efectos manipulo el "X-Treme FX". Para las voces los "Symphoni of Voices" y para los sonidos étnicos los "Rare Instruments". Como sintetizadores uso los nativos de logic, sobre todo los Pads y algunas muestras de Akai.

El cerebro del equipo es un Xserve G5 dual, con dos procesadores G5 a 64 bit, 750 Ghz de disco duro y 8 Gb de memoria ram. El programa de composición que manejo es Logic Pro 7. Es un paquete muy completo, con el que sincronizo audio, midi y vídeo. El editor de partituras que empleo es Sibelius. El teclado maestro tiene teclas de madera-marfil y martillos reales, el Kawai MP-9500, es como tocar un piano de cola. Y otro aspecto muy importante en el estudio es la acústica.

¿En función de qué aspectos elige unos u otros instrumentos?
La elección de la instrumentación depende básicamente del carácter general que el director quiere imprimir a la película, y de la época en la que se ambienta. Si la película se desarrolla en la Edad Media, es importante imprimir un cierto carácter épico a los temas musicales, utilizando sonidos de la época. La música es como el vestuario, debe ir acorde con el momento histórico en que se desarrolla la acción.

También interviene cada escena en concreto. Por ejemplo, en las escenas de acción suelo utilizar marcattos y stacattos, sonidos de metales y percusiones contundentes. Pero también se puede jugar con el contraste, es decir, ralentizar las escenas de acción mediante una música suave y efectos de visuales. No hay reglas fijas. El compositor Hans Zimmer define así su profesión: "Decir esas cosas que no puedes decir con imágenes o palabras y hacerlo elegantemente".

¿Qué significa para Ud. componer la música de una película?
La música tiene como misión enriquecer el conjunto de la obra, haciendo que la imagen cobre vida, añadiendo fuerza a la historia, en general, y a la escena en particular, anticipándose al lenguaje corporal y dando forma a los sentimientos humanos que subyacen detrás de la historia.

Ha compuesto para televisión, videojuegos, spots, cortometrajes. ¿Qué diferencias existen en el concepto musical y método de trabajo?
He realizado spots de televisión y música para CD-ROM interactivos. A diferencia del cine, en un spot debes comprimir tu creatividad en 20 segundos y la forma de trabajo es contra reloj, tienes que terminar el spot en un par de días como mucho. Los videojuegos los tienes que plantear como una aventura, mientras que un cortometraje es el desarrollo de uno mismo, donde creas una historia sin presión de tiempo, donde te dejas llevar por cada escena. El método de trabajo es totalmente distinto pero todo es muy enriquecedor.

¿Tiene algún músico español o latinoamericano que admire en el campo de la composición musical para películas?
Hay compositores españoles a los que admiro como Ángel Illarramendi, aunque tengo que reconocer que mis vistas están fuera de España. No es porque piense que los mejores compositores estén fuera, más bien es cuestión de posibilidades y medios. En general, como ya sabemos, el arte en este país no posee los mismos medios económicos ni posibilidades que existen en el extranjero.

¿Cómo ve el panorama de creación en España y Latinoamérica para los compositores musicales actuales?
El panorama es muy oscuro, es difícil vivir de la música en España, y más difícil aún de la música para cine. Todo el mundo habla de la crisis del cine, cada producción es extremadamente cara, y no comienza una todos los días. El trabajo del músico en España y Latinoamérica no está suficientemente potenciado (ni siquiera en América: la mayoría no se fija en los Oscar a la Mejor banda sonora, sino en la Mejor dirección o el Mejor actor) y menos aún a nivel económico. Es tan costoso realizar una película, y son tan pocos los medios económicos de los que se disponen, que el presupuesto que puede dedicarse a la banda sonora es irrisorio. Por desgracia, vende más la imagen que el sonido, y lo que se invierte en este último, en muchos casos, es mínimo.

Falta mucha cultura musical, y mientras ésta no exista, mientras no se dé la importancia que tiene a una buena banda sonora, no se invertirá en ella. Cuando se enseñe a valorar el cine de bajo presupuesto, se comenzará a valorar el arte. Entonces, quizá se dejen de valorar sólo las grandes superproducciones, y quizá se aprenda a apreciar el papel de cada una de las partes componentes de una película. Por supuesto, aumentando las partidas presupuestarias, no sólo en el cine, sino en las artes en general.

En Estados Unidos hay carreras enfocadas a la creación de bandas sonoras para cine, pero en España queda mucho por recorrer; tanto, que pienso que la única forma de aprender realmente es por el interés, trabajo y riesgo propio.




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