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"Amor idiota", de Ventura Pons
08/02/2005 - chc

El filme, que ha sido seleccionado para participar en la sección Panorama del próximo Festival de Berlín, narra la vida en crisis del protagonista, hasta que llega el amor.

Estreno en España: 11 de febrero.

La historia

"Amor idiota" comienza con la presentación del protagonista (Santi Millán) mediante dos de los rasgos que lo identificarán a lo largo de la historia: un cierto grado de reflexión sobre la situación personal, basado en la ironía y el escepticismo, con un toque de humor (a veces negro); y un modo de actuar caótico, excesivo, descontrolado, fruto del momento de crisis que sufre.

"Mi vida constituye un largo y provechoso viaje hacia la idiotez. Un día, siendo adolescente, me di cuenta de que era idiota. Unos cuantos años más tarde, descubrí que no era el único. Ahora que voy camino de los treinta y cinco años estoy convencido de que no solamente todo el mundo es idiota, sino que además nunca dejamos de serlo", dice el protagonista, Pere Luc Solans.

Una pequeña crisis lleva a Pere-Luc Solans a cometer un acto infantil, inmaduro y exhibicionista en un restaurante. Durante la celebración de la cena anual del Gabinete Cárdenas de Orientación Psicoprofesional.

Al cabo de unos días, Pere-Luc se entera de la muerte en Argentina de su amigo Nicco Zenone (Gonzalo Cunill), ocurrida cinco meses atrás. Era imposible saberlo antes, ya que el amigo estaba en el extranjero y se veían muy poco, pero aparte de la pena por la pérdida, Pere-Luc se enfada estúpidamente por el hecho de haber tardado cinco meses en enterarse.

Sale de copas, solo, para olvidar la pena. De regreso para casa, borracho, tropieza con la escalera de aluminio de una chica (Cayetana Guillén Cuervo) que se dedica a colgar banderolas en las farolas. Cae al suelo y, medio conmocionado, se queda fascinado con ella. La chica no le da ninguna importancia y tan pronto como se asegura de que Pere-Luc no se ha hecho daño, continúa con el trabajo.

Atontado por el alcohol, el frío y el golpe, la sigue a escondidas y la observa mientras trabaja, hasta el final de la jornada. Durante unas cuantas semanas, Pere-Luc Solans intenta olvidar esa noche y se dedica al trabajo.

Un domingo por la noche, mientras vuelve a casa, parado en un semáforo ve las mismas banderolas que colgaba la chica que lo había fascinado quince días antes. Y decide que volverá a verla. Entonces consigue los datos de la empresa que le permiten situarla.

Al día siguiente se acerca hasta allí y entra en contacto visual con la chica. La observa trabajar dentro de la oficina. Sin querer se deja contactar por ella, que lo toma por un posible cliente. Atrapado, Pere-Luc se inventa la posibilidad de un pedido absurdo de banderolas de tema indeterminado.

Pere-Luc se obsesiona más y más por la chica de las banderolas. Un día se acerca a la sede de Pulido Comunicaciones y descubre a la chica con su marido, a punto de cerrar e irse para casa. En vez de dejarlos correr, los sigue hasta allí, quiere saber dónde viven.

Pere-Lluc recupera la energía que le ha faltado durante tantos años a causa de esta nueva situación. Se dedica a espiar a la chica sistemáticamente. Se vuelve descuidado y llega un momento en que es consciente de que la chica sospecha que alguien ronda alrededor de su vida.

Durante una reunión nostálgica, llena de alcohol y porros, le explica lo que le pasa a su amigo Álex. Pere-Lluc, consciente del peligro que corre decide hacer una última visita a la casa de la chica para hacerle unas fotos a escondidas y poder tener un recuerdo. Pere Luc es descubierto por la chica cuando estaba a punto de irse. Pero ella no lo denuncia ni se lo dice a su marido. Después de muchas noches, la chica acaba por acostumbrarse a la presencia de Pere Luc. Pere-Lluc se convierte en el secreto de la chica.

Notas del director

Para empezar, me gusta explicar, una vez más, una cosa básica para mí: toda película implica contar una historia. Una buena historia. Cuanto más buena, mejor. Detrás de cada proyecto que he iniciado como cineasta, siempre se encuentra mi placer, mi fascinación, mi pasión, mi complicidad, mi necesidad, diría, de explicar, de implicarme, de sumergirme profundamente en la historia que he escogido. No entiendo el cine de otro modo. Y, evidentemente, todos estos sentimientos afloran ahora, al plantearme "Amor idiota".

"Amor idiota" es una película cuyo guión he escrito a partir de la novela Amor d’Idiota de Lluís-Anton Baulenas, publicada en catalán por Edicions 62 de Barcelona, autor que ha desarrollado una amplia obra narrativa principalmente en el campo de la novelística y del teatro y que ha sido reconocido unánimemente como uno de los más importantes narradores catalanes contemporáneos. Desde el inicio de su ascendente trayectoria siempre he pensado que sus textos -con sus personajes, su temática, su mundo, en definitiva, con su gran capacidad fabuladora- tenían una gran fuerza para ser adaptados al cine.

Con Baulenas nos unió en el año 2000 una experiencia enormemente gratificante tanto artística como comercialmente: nuestra película, protagonizada por Rosa María Sardá, José Coronado y María Barranco, "Anita no pierde el tren", cuyo éxito a todos los niveles trascendió las fronteras ibéricas.

Los resultados conseguidos con esa historia de Baulenas fueron una de las razones que me indujeron a embarcarme en este proyecto, pero no la única. Creo que está muy claro que lo que me interesa más es la posibilidad de avanzar por una vía, aún poco explorada en nuestra cinematografía, determinada en buena medida por trasladar y dar un sentido cinematográfico a muchas obras literarias que piden a gritos su versión para la gran pantalla.

En el caso de "Amor idiota" la inquietante historia de Baulenas me sirve para una aventura apasionante. He traducido las andanzas de Pere-Luc en un guión con la voluntad de verme reflejado (el cine es la mirada del director) tanto en el contenido como en la apuesta formal. Baulenas nos habla de un tema universal, un tema al que, como se observa fácilmente viendo mis películas, vuelvo muy a menudo: la necesidad de comunicación, afecto, amor, cariño… la búsqueda del otro, el deseo de amar y ser amado. Del tema, de la historia y de su propuesta tragicómica me sirvo y la filtro con mi forma de hacer cine.

Como ya he escrito en otras ocasiones, mi modo de hacer cine me parece difícil de definir. Es más, creo que no soy la persona indicada para hacerlo. Siempre intento encontrar temas muy personales, que me afecten profundamente e impliquen un estilo personal de contarlos. Las historias que escojo no son nunca fáciles ni convencionales y siempre comportan un riesgo implícito.

Son historias basadas en personajes y ésto se debe al gran placer que experimento trabajando con actores. Soy de la escuela de la interpretación, de los personajes, del texto, de la palabras. Siempre me han gustado directores tan distintos, pero tan cercanos a estos planteamientos, como Mankiewicz, Rohmer, Bergman o Woody Allen...

Al mismo tiempo, siento una inmensa atracción por el paisaje urbano de Barcelona. En "Amor idiota", creo que es obvio que seguirá esa relación profunda entre mi ciudad y mi trabajo. También me interesa el mundo de los perdedores; aunque si uno hace ese tipo de películas, va a contracorriente, dado que el cine de gran consumo es como una inmensa vía de escapismo donde los espectadores son forzados a ver la enésima copia de un mundo de ganadores natos.

"Amor idiota" no es sólo una historia que me atrae, también encaja perfectamente con el tipo de películas que me gusta hacer; principalmente basadas en personajes que me permiten trabajar con un sólido reparto, con actores provenientes en su mayor parte del mundo del teatro. Ahí es nada poder contar con Cayetana Guillén Cuervo, Santi Millán, Marc Cartes, Mercé Pons, Jordi Dauder.

La comprensión mutua entre el director y los actores es algo que considero absolutamente imprescindible. Necesito de esa compenetración. Me gusta hablar de los detalles, de los motivos de los personajes que estamos creando juntos. Creo firmemente que la disciplina teatral de los actores ayuda inmensamente a construir las películas que dirijo.

Una película se basa en tres elementos: historia, narrativa y reparto. Si uno de los tres no encaja bien o falla, el resultado final es más que dudoso. El concepto es la base de la puesta en escena en el cine y es el director quién da sentido a la historia. En una película de ficción, se debe seguir la idea, el criterio que da unidad y significado a todos los elementos que participan en la misma. Luces, decorados, actores, ritmo, música, montaje, todo debe estar de acuerdo con el concepto del director.

No soy partidario de empezar a trabajar hasta tenerlo todo claro, ya que considero que esta profesión requiere mucha reflexión y ésta se debe hacer antes del rodaje. Una de las cosas que he aprendido es a seguir el concepto hasta el final. Para bien o para mal. Supongo que es uno de los atractivos de mis películas. No se trata únicamente de un riesgo temático; también intento siempre asumir un riesgo narrativo.

Siempre he defendido un cine donde la calidad y la creatividad primen sobre los grandes medios; un cine de ideas y de contenido. Creo que es la apuesta que más razonablemente podemos hacer, como europeos, y que a la vez nos puede servir para llegar a nuestros espectadores.

Ventura Pons (guionista, director y productor)

Después de una década como director teatral, en la que dirigió una veintena de espectáculos, rodó su primera película en 1977, "Ocaña, retrat intermitent" (Ocaña, retrato intermitente), por la que fue seleccionado oficialmente por el Festival de Cannes de 1978.

Tras dieciséis largometrajes, catorce de ellos producidos con su compañía Els Films de la Rambla, S.A. fundada en 1985, se ha convertido en uno de los directores más conocidos de Cataluña. Su obra se programa continuamente en los mejores Festivales Internacionales, destacando la Berlinale, donde ha conseguido su presencia consecutiva durante cinco años, y a la vez ha sido estrenada en numerosos países.

Ha sido homenajeado en los Festivales de Bogotá, Tesalónica, Belgrado, Dijon y Luxemburgo y han presentado retrospectivas de su filmografía, entre otros, el ICA (Institute of Contemporary Arts) de Londres, el Lincoln Center de Nueva York, los Festivales de Cine de Buenos Aires, Varsovia, Valdivia y Estambul, la American Cinematheque de Los Ángeles y las tres Cinematecas de Israel; Jerusalén, Haifa y Tel-Aviv.

Ha sido vicepresidente de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España y actualmente es consejero de la SGAE y patrono de la Fundación Autor. Ha recibido el Premio Nacional de Cine de la Generalitat de Catalunya, un Premio Ondas, el Premio Ciudad de Huesca y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Filmografía seleccionada
"Amor idiota" (2004)
"El gran gato" (2002)
"Food of Love" ("Manjar de amor", 2001)
"Anita no perd el tren" ("Anita no pierde el tren", 2000)
"Morir (o no)" (1999)
"Amic/Amat" ("Amigo/Amado", 1998)
"Carícies" (Caricias, 1997)
"MMB: Quadern de memòria" ("MMB: Cuaderno de memoria", 1996)
"Actrius" ("Actrices", 1996)
"El perquè de tot plegat" ("El por qué de las cosas", 1994)
"Rosita, please!" ("Rosita, por favor!", 1993)
"Aquesta nit o mai" ("Esta noche o jamás", 1991)
"Què t’hi jugues, Mari Pili?" ("¿Qué te juegas, Mari Pili?", 1990)
"Puta misèria!" ("¡Puta miseria!", 1989)
"La rossa del bar" ("La rubia del bar", 1986)
"El vicari d’Olot" ("El vicario de Olot", 1981)
"Ocaña, retrat intermitent" ("Ocaña, retrato intermitente", 1978)


Ficha técnica

España - 2004
Título original: Amor idiota
Dirección: Ventura Pons
Productora: Els Films de la Rambla, S.A.
Productor: Ventura Pons y y Toni Cairat
Guionista: Ventura Pons. Basado en la novela Lluis-Anton Baulenas.
Fotografía: Mario Montero
Dirección artística: Bel-Lo Torras
Montaje: Pere Abadal
Música: Carles Cases

Ficha artística

Santi Millán (Pere-Luc), Cayetana Guillén Cuervo (Sandra), Mercé Pons (Jordina), Marc Cartes (Álex), Jordi Dauder (Cardenas), Gonzalo Cunill (Nicco), Andrea Fantoni (Vera).


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