|
|
|
 |
 |
|
Entrevistas |
|
 |
| |
Kim Ki-duk, director 16/03/2005 - chc
El director coreano habla de su nuevo filme, "Samaritan Girl", que obtuvo el Oso de Plata al Mejor director en la 54º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín.
Estreno en España: 15 de abril.
Sinopsis
Yeo-jin es una adolescente que vive feliz con su padre, que es detective. Su mejor amiga, Jae-young, se prostituye mientras Yeo-jin la ayuda como manager y guarda sus beneficios para el viaje que ambas tienen planeado hacer a Europa.
Jae-young le cuenta una vieja historia india a Yeo-jin, dónde una prostituta llamada Vasumitra se convirtió en hombre tras haber practicado el sexo con unos Budistas de mucha fe. Jae-young le propone a Yeo-jin llamarla Vasumitra a partir de entonces.
Más tarde, Jae-young acaba enamorándose de uno de sus clientes. Pero Yeo-jin se enfada porque se ha acercado demasiado a su cliente. Entonces, Jae-young deja al hombre por petición de Yeo-jin.
Un día, cuando la policía va al motel en busca de prostitución de menores, Jae-young se escapa por una ventana y cae al suelo bruscamente. Herida y en su lecho de muerte, Jae-young le pide a Yeo-jin que traiga al hombre del que se había enamorado. Cuando Yeo-jin va en su busca, éste no quiere saber nada de la joven...
Entrevista con Kim Ki-duk
Ha presentado "Samaritan Girl" como una nueva etapa de tu carrera. ¿Por qué esta película es diferente a las demás?
Antes de "Samaritan Girl" mis películas se centraban únicamente en los personajes, mientras que ésta muestra a gente que quiere entender lo que sucede a su alrededor, que quiere comprender un determinado fenómeno social. Yo muestro esta tentativa, es un punto de vista más amplio.
Efectivamente, si hubiésemos podido encontrar a los personajes de "Samaritan Girl" en sus filmes precedentes, aquí los habría dejado salir de su universo para enfrentarlos con el mundo exterior.
Todo el mundo mira un filme desde su propia moral, su propia ética, lo que puede constituir una barrera para la verdadera comprensión de lo que se desea mostrar. Nos censuramos a nosotros mismos. Todo el mundo se dice: "ésto es inmoral", "ésto no vale", "aquí hay un problema"; todas esas son barreras para la percepción de un filme de estas características.
Desde ese punto de vista y a través de su narración, mi película es peligrosa porque se sitúa fuera de esas consideraciones. La gente quieren vivir la vida con una moralidad, pero yo no creo que el cine deba hacerlo. No se debe defender una determinada moral, sino situarse más allá.
Sin embargo, ha introducido precisamente en "Samaritan Girl", a través del personaje del padre, una figura que permanecía hasta ahora ausente de sus filmes. Es decir, un personaje moralizador, un protagonista con el que los espectadores pueden identificarse puesto que lucha precisamente por proteger unos determinados valores morales.
Sí, eso es cierto en principio. El padre ha tenido un shock y, como tiene una determinada moral, quiere comprender por qué su hija ha traspasado esa frontera (la de la prostitución). Al final de esta historia, sin embargo, acaba por reflexionar y antes de juzgar si el acto es moral o inmoral, se centra en los valores vitales con cierta vocación curativa. Esa es precisamente la idea de partida, que es bastante peligrosa.
Sus películas son bastante duras y, sin embargo, al mismo tiempo, muy bellas. En "Samaritan Girl", "La isla" o "Domicilio desconocido" se las ha arreglado para hacer nacer la belleza en cosas que son lúgubres, sórdidas. ¿Cree que la capacidad de reconocer la belleza en todo lo que nos rodea es necesaria para sobrevivir?
Sea cual sea la clase social de cada uno, no es obvio decir que se es feliz. Los que son ricos desean quizás otra cosa, pero el hecho de quitarles el dinero no haría forzosamente que lo consiguieran. Y lo mismo sirve para los pobres, que pueden esperar ser más felices con más dinero sin que ese sea realmente el caso.
Así, todos necesitamos consuelo, papel que cumplen los sueños. Los sueños son del cine, y el cine se alimenta de sueños porque son los que nos empujan a vivir. Además, a través de la cámara, una cosa sórdida puede ser vista de otra forma, más alegre, más hermosa. No es sino mirando atentamente algo sórdido que descubrimos su belleza.
¿Tiene miedo de que los espectadores no perciban esa belleza? Porque cuando presenta sus películas, se disculpa primero por si impactan.
Tiene razón, pero usted no es así y eso me reafirma. Yo prevengo por seguridad, aunque sólo haya una persona entre mil no estará de más.
¿De dónde viene ese gusto por los personajes marginales y, especialmente, por las recurrentes prostitutas?
¡También los chicos son samaritanos! Me intereso por la gente que se encuentra "a ras de suelo", que se enfrenta a la dificultad de vivir, que son inestables y se preocupan por su incierto futuro. Hay en ellos una energía que nace de la crisis. Esta energía les da una intensidad y un interés, y yo me siento constantemente atraído por su universo.
Parece, efectivamente, que las situaciones de crisis favorecen la creatividad...
Sí, es una idea obsesiva del cine en cuanto a mezcla de tensión, de crisis, de paz, de ironía y de destrucción. Para mí, el cine es todo ésto a la vez.
¿Tiene el cine coreano un nueva riqueza a pesar de la crisis entre norte y sur? ¿La división del país da una fuerza a su cine, que quizá no estuviera allí si no se conociera esta situación?
La cuestión más difícil de abordar es ¿por qué?: ¿Por qué esta película? ¿Por qué allí? Porque no hay una respuesta única que englobe toda la problemática, sabiendo que entran en juego las historias personales (individuales, existenciales) y las de la sociedad. Todo se mezcla y cada historia es muy compleja.
Su interpretación del catolicismo es bastante particular y precisamente el cartel de "Samaritan Girl” -que ha sido censurado en Corea- es una bello ejemplo...
De hecho, ese catolicismo aparente no es más que una apariencia, porque el símbolo más importante de la religión católica, a mi entender, es la cruz, y no el hábito religioso. ¿Nos sirve la religión tal y como debería, es decir, de consuelo y salvación? Es más bien utilizada por el poder a través de propósitos egoístas. La imagen del cartel es una deformación de esa imagen de la religión, que provoca aunque no sea su propósito, porque "Samaritan Girl" no es una película sobre la religión.
A través de su forma de entender lo cotidiano, de intentar aportar una solución a la gente, de ofrecerles modos de reflexión, ejemplos de relaciones humanas, ¿su cine podría ser considerado como una forma de religión?
Si lo considera así, me siento muy halagado. Pero yo, Kim Ki-duk, no constituyo una religión en mí mismo, evidentemente.
Kim Ki-duk (director)
Kim Ki-duk nació en 1961 en una zona rural al norte de Kyungsang, en Corea del Sur. Iba a dedicarse a la vida agrícola hasta que su experiencia en el ejército durante el servicio militar provocó un cambio radical en él. Decidido a convertirse en artista, se fue a París, donde subsistió pintando cuadros que vendía por la calle. Ésto influiría decisivamente en su estilo como director de cine, concibiendo los planos como obras pictóricas, tanto en el aspecto compositivo como en el cromático.
De regreso a Corea empezó a escribir guiones y consiguió sus primeros premios. Poco después, sin noción alguna de realización, dirigió su primera película, "Cocodrile". Con esta ópera prima marcó lo que será la tónica de su carrera: polémica, osadía, capacidad para ver belleza donde nadie la ve. Desde entonces ha dirigido una película por año, desarrollando su peculiar visión del comportamiento humano junto con una visión poética y visual.
No cabe ninguna duda de que Kim Ki-duk es un realizador incapaz de dejar indiferente a nadie. Sus películas están mayormente alejadas del sentido del humor, prefiriendo reflejar la violencia en sus dos vertientes: física y psicológica. Para él, toda violencia, todo acto perverso esconde una particular concepción de la belleza. No hay lugar, por lo tanto, para el maniqueísmo. Kim Ki-duk decide no juzgar a sus personajes, únicamente quiere reflejar sus perversiones con todas sus consecuencias. Dotado de una mirada profunda, utiliza el cine para mostrar los males primordiales de la sociedad.
La imperfección es el rasgo constante de sus personajes. Éstos son marginales y solitarios. Normalmente aislados en un contexto, constituyen una dura metáfora de la realidad. Esta sensación se refuerza por el uso de los diálogos, reduciéndolos al mínimo en virtud de la fuerza evocadora de sus imágenes. Sus criaturas han sufrido una herida muy profunda, una decepción muy grande que ha matado su fe y su confianza y la violencia es para ellos un medio de expresión y comunicación.
Filmografía seleccionada de Kim Ki-duk
"Cocodrile" (Ag-o, 1996)
"Wild Animals" (Yasaeng dongmul bohoguyeog, 1996)
"The Birdcage Inn" (Paran daemun, 1998)
"Real Fiction" (Shilje shangwang, 2000)
"La isla" (Seom, 2000)
"Domicilio desconocido" (Suchwiin bulmyeong, 2001)
"Bad Guy" (Nabbeun namja, 2001)
"The Coast Guard" (Hae anseon, 2002)
"Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera" (Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom, 2003)
"Samaritan Girl" (Samaria, 2004)
"Hierro 3" (Bin-Jip, 2004)
Ficha
técnica
Corea del Sur - 2004 Título original: Samaria Dirección: Kim Ki-duk Productora: Kim Ki-duk Film Productor: Jeong-min Bae Guionista: Kim Ki-duk Fotografía: Sun Sang-Jae y Sang-jae Seon Vestuario: Lim Seung-Hee Maquillaje: Lim Seung-Hee Montaje: Kim Ki-duk Música: Ji-woong Park y Park Ji
Ficha
artística
Ji-min Kwak (Yeo-Jin), Min-jeong Seo (Jae-young)
Eol Lee (Yeong-ki).
|
| |
|
 |
 |
|
|