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"Feliz Navidad", de Christian Carion
31/10/2005 - chc

Un pastor escocés, un lugarteniente francés, un tenor alemán y una soprano danesa cruzan sus caminos en plena Gran Guerra y la paz parece un destino cierto, entre tantas muertes.

Estreno en España: 2 de diciembre.

Sinopsis

La película está inspirada en una historia real que se desarrolló durante la Gran Guerra, el día de Nochebuena de 1914, en varias zonas del frente.

Cuando estalla la guerra, en pleno verano de 1914, sorprende y arrastra en su torbellino a millones de hombres.
Y luego, llega Navidad, con su nieve y sus miles de regalos enviados por las familias y los Estados Mayores. Pero la sorpresa no vendrá en los generosos paquetes que pueblan las trincheras francesas, escocesas y alemanas.

Esa noche, un increíble acontecimiento transformará para siempre el destino de cuatro personajes: un pastor escocés, un lugarteniente francés, un tenor alemán y una soprano danesa (las stars de la época) que aprovechando la noche de Nochebuena de 1914, se encontrarán inmersos en un episodio de fraternización sin precedentes entre soldados alemanes, franceses y británicos. Dejarán el fusil al fondo de sus trincheras para ir a ver al soldado de enfrente, estrecharle la mano, intercambiar con él un cigarrillo o chocolate y desearle una muy feliz Navidad.

Notas del director

Soy oriundo del Norte de Francia. De uno de esos diez departamentos que durante cuatro años, de 1914 a 1918, vivieron bajo la ocupación alemana. Este hecho fue de enorme trascendencia en la historia de la población de esta región. Por este motivo, me educaron en el recuerdo de esta guerra y no sólo con el día de la inevitable celebración del armisticio, el 11 de noviembre. Soy hijo de agricultor y me acuerdo de haber transportado, de pequeño, obuses que aparecían en nuestras tierras cuando se araba. Todavía hoy siguen encontrando documentación, objetos o fusiles oxidados que pertenecieron a soldados caídos en el lugar en el que, a veces, están enterrados estos objetos.

En 1993, movido por no sé qué casualidad, descubrí un libro: Las Batallas de Flandes y de Artois 1914-1918 de Yves Buffetaut. En esta obra, encontré un capítulo titulado "La increíble Navidad de 1914", en el que autor hablaba de las fraternizaciones entre enemigos, la historia del tenor alemán aplaudido por los soldados franceses, el partido de fútbol, el intercambio de cartas, los árboles de navidad, las visitas recíprocas a las trincheras. Y me impresionó muchísimo. Llamé a mi futuro productor, Christophe Rossignon, para hablarle del proyecto y le envié una sinopsis. Le pareció que el tema era extraordinario pero, consciente de su amplitud, Christophe me dijo que primero tenía que ganar mi primera campaña: todavía no había rodado ni un cortometraje.

Después del éxito de mi primer largometraje, "La chica de París", Christophe me animó a que retomara el proyecto de "Feliz Navidad". En 2002, me dediqué a hacer lo más difícil: escribir el guión sobre esta increíble historia, aunque real. Mi primer trabajo consistió en documentarme sobre las fraternizaciones, recuperar toda la información posible, saber exactamente lo que ocurrió. Saqué a la luz una serie de sucesos increíbles que dormían el sueño de los justos en los archivos británicos, en su mayor parte, y algunos más, de los archivos franceses y alemanes. Lugares en los que uno no entra tan fácilmente. Son edificios a los que, normalmente, sólo tienen acceso los historiadores profesionales. Gracias a Yves Buffetaut, tuve acceso a estos documentos. En Francia, pertenecen al ejército que, aunque no pueda impedir que se consulten, no hace demasiada publicidad de su existencia. Es una mentalidad que me parece heredera de la que reinaba durante la guerra: en aquella época, las fotos que los soldados hicieron de las fraternizaciones, fueron portada de los periódicos ingleses y en Francia, sin embargo, un General las requisó y mandó destruir.

En cuanto a los archivos alemanes, no tuve ninguna dificultad para consultarlos, ya que muchos se conservan en Francia desde que acabó la segunda guerra mundial, creo que tendríamos que empezar a pensar en devolvérselos.

Partir de estos hechos reales para contar una historia intimida bastante. De estos acontecimientos reales, he sacado personajes que han existido y me han servido de inspiración. Como Ponchel, el ayudante de campo, un Chtimi (como yo), evocación de un soldado francés que vivía detrás de las líneas alemanas y cada noche las cruzaba por un agujero, para ir a dormir con su mujer y sus hijos, antes de regresar al alba a las trincheras francesas y seguir haciendo la guerra. O el tenor alemán que cantó realmente para los soldados franceses una nochebuena. Este personaje era muy importante para mí, sobre todo porque el 90 % de los casos de fraternización se produjeron gracias a que la gente se ponía a cantar, la escuchaban, la respondían, la aplaudían. Me encanta la idea de que la cultura, la canción popular, la música hayan hecho enmudecer a los cañones.

Evidentemente, cuando leemos estas historias, a veces nos parecen increíbles: y sin embargo es verdad que se enviaron miles de árboles de navidad al frente alemán para esta Navidad del 14 que tenía que ser "la única que se pasara en el frente", porque el Kaiser Guillermo II estimaba que "incluso en tiempos de guerra, no había que perder los valores". Toda la dificultad del guión consistía precisamente en hacer comprender a los espectadores que estos increíbles hechos eran reales y encontrar el encadenamiento natural de acontecimientos que conduce a la fraternización.

Sin embargo, algunas veces, la realidad es demasiado fuerte. O demasiado absurda. Sirva de ejemplo la historia del gato que circula de una trinchera a otra y que, en la película, acaba en prisión. En la realidad, este minino acusado de espionaje fue detenido por el ejército francés y fusilado en aplicación del reglamento. Quería que tuviera su lugar en "Feliz Navidad" y rodé esta secuencia de difícil ejecución, a pesar de la negativa de algunos de los extras a formar parte del pelotón. Por mucho que les explicaba que esta escena se había desarrollado de verdad durante la guerra (y que dispararían con balas de fogueo), no cedieron replicando que "en aquella época, la gente estaba loca". Al final, en el montaje, decidí no incluir el fusilamiento. Era demasiado. Los espectadores se habrían salido de la historia, no les habría resultado creíble, aunque, y sé que me estoy poniendo pesado, ocurrió de verdad.

En agosto de 2004, después de que Christophe Rossignon consiguiera, afortunadamente, solventar las dificultades de financiación encontradas, se inició el rodaje de "Feliz Navidad". Empecé por rodar las escenas de guerra, bando por bando, para que los actores no se vieran aún en un ambiente de confrontación. Es una bobada, pero de repente, en el comedor, cada trinchera comía por un lado. Por costumbre, no por maldad. Y luego, rápidamente, nos pusimos manos a la obra con las escenas de fraternización y fue algo extraordinario, porque las charlas iniciadas entre toma y toma por los actores alemanes, escoceses o franceses mezclados, seguían fuera del plató. Reinaba un auténtico ambiente de familia.

En los momentos más difíciles, como cuando el rodaje tuvo que ser interrumpido por varios meses porque el ejército francés nos había negado el permiso para recrear la tierra de nadie en uno de sus terrenos, los actores mostraron su apoyo al proyecto. Pero en el plató, su compromiso iba mucho más allá: al igual que yo, trataban de ser lo más fieles posibles a la verdad de los que vivieron esta guerra, como para honrar su memoria. Como Gary Lewis o Dany Boon, que tenían abuelos que habían luchado en el 14.

Estoy orgulloso de haberlos hecho trabajar con Guillaume Canet, Daniel Brühl, Diane Krüger, Alex Ferns o Benno Fürmann, y haber conseguido que actúen todos juntos, cada uno en su idioma. Trataba de que les gustara su propio personaje independientemente de su nacionalidad. Siempre he pensado que el éxito de "Feliz Navidad" dependería de ello. Porque la frontera con la tierra de nadie no estaba entre los frentes. Estaba entre aquellos que hicieron la guerra y aquellos que querían que se hiciera. Por este motivo, para mí, la película supera la dimensión europea. Tiene una dimensión humanista. En mi opinión, cualquier habitante del planeta puede emocionarse con lo que ocurrió durante las fraternizaciones. No sólo alemanes, ingleses y franceses.

Por eso me gustaría proyectar la película en un país en guerra. Porque todos hemos hecho "Feliz Navidad" pensando en el valor necesario para fraternizar. En aquella época, se les consideró como traidores. Para mí, no son ni traidores, ni héroes, son hombres que hicieron algo extraordinariamente humano. Si "Feliz Navidad" tiene éxito, cosa que espero, y sirve para hacer justicia a la memoria de estos soldados, será mi mejor recompensa.

El origen de los pesonajes, según el director

Anna Sörensen: Diane Krüger
Es un personaje que carece de realidad histórica. Dicho esto, al igual que Anna, algunas mujeres consiguieron reunirse con sus maridos en el frente, algunas incluso disfrazadas de soldados. Al principio, pensé que sólo iba a haber hombres en "Feliz Navidad", pero me daba miedo aburrirme filmando sólo a tíos. Por eso quise que hubiera, al menos, una mujer: Anna, la cantante. A ella le importa un rábano la guerra, los buenos, los malos. Sólo piensa en su hombre (Nikolaus Sprink), en volverle a ver de la forma que sea, en sacarle de esta guerra, con una inocencia que terminará siendo su mejor aliada.

Al principio, para mí, Anna tenía que ser italiana. Luego conocí a Diane Krüger, a través de Christophe Rossigno, mi productor. A los diez minutos de conocerla, sentí la increíble determinación de esta magnífica mujer y pensé: "es muy capaz de interpretar a una enamorada cabezota que, si le cierran la puerta, saltará por la ventana". Diane es como Anne. Se ha adueñado del personaje y ha puesto en él todo su ser.

Audebert: Guillaume Canet
El origen de este personaje se encuentra en "Los del 14", de Maurice Genevoix (el mejor libro que he leído sobre esta guerra, que no está a favor ni en contra, sólo está ahí). En aquella época, Genevoix, joven escritor y maestro de formación, es nombrado lugarteniente y se encuentra, por lo tanto, con hombres a su cargo, algunos mayores que él. He sacado cosas de él para el papel de Audebert: la responsabilidad, el sentido del deber, el miedo, la imposibilidad de mostrar ese miedo. No es un guerrero, pero asume su carga y sufre con ella. Y además, me gustaba el hecho de que este personaje aspire, como Genevoix, a ser artita: dibuja, a la espera de poder pintar cuadros más grandes.

Para mí, Guillaume Canet es un actor en transformación. Pensaba que Audebert podría ayudarle a salir de los típicos papeles de adolescente algo trasnochado que suelen ofrecerle y en los que siempre ha dado el do de pecho. Además me dijo: "sería la primera vez que interpreto a un personaje maduro". Estaba determinado a hacer la película. Hacía un año que no rodaba y tenía mono de actuar. Cuando vio el primer montaje, me hizo el mejor de los cumplidos: "cuando tenga hijos, estaré orgulloso de que sepan que actué en "Feliz Navidad""". Me tocó la fibra.

Nikolaus Sprink: Benno Fürmann
El punto de partida de este personaje es un tenor alemán de la época, Walter Kirchhoff. Aunque no era soldado, actuaba para las tropas, pero nunca en primera línea. Salvo en la Nochebuena de 1914, en que vino a cantar a una trinchera alemana. A cien metros de allí, un oficial francés que le había visto en la Ópera de París, en 1912, reconoció su voz. Se subió al parapeto y se puso a aplaudirle. Y Kirchhoff, ajeno a toda preocupación bélica, cruzó la tierra de nadie para saludar a este admirador, lo que incitó a los hombres a salir y favoreció la fraternización. Evidentemente, yo había optado por esta historia, con lo que convertí a Nikolaus en un soldado para que compartiera la suerte de los demás.

Cuando conocí a Benno Fürmann, me impresionó mucho su aspecto, la mezcla de orgullo y de incertidumbre que desprende. Pensé que ese toque de seguridad le iba muy bien al personaje, que bastaría con trabajar su fragilidad. Porque Benno me había dicho antes del rodaje: "siempre me piden que interprete a héroes, por eso no sé si podré dejarme llevar. Un tipo que llora, que tiene miedo, no soy yo". Le costó encontrar la confianza en sí mismo necesaria para actuar. Pero una vez alcanzada, estuvo increíble en todo momento.

Horstmayer: Daniel Brühl
Horstmayer es la síntesis de varios oficiales alemanes sobre los que pude documentarme en los archivos alemanes principalmente, aunque también en los ingleses y franceses. Porque todas las fraternizaciones tuvieron su origen en el lado alemán. En todas las ocasiones, ellos dieron el primer paso. Algunos con una generosidad algo infantil, otros con un enfoque militar, haciendo respetar la tregua de Navidad de tal hora a tal hora. Para el lugarteniente Horstmayer elegí la segunda opción, aunque me encantó cómo se transformaba el personaje según iba avanzando en el guión. Es el personaje que más cambia en "Feliz Navidad".

Daniel Brühl me había fascinado en "Good bye Lenin", y pensé: "tiene que actuar en mi película". Cuando le conocí, me impresionó aún más, pero no sabía qué papel darle. Me parecía un poco joven para interpretar a un lugarteniente. Sin embargo, una vez que le vi con el vestuario, en los ensayos, la barba, el uniforme, la gorra y las botas, las dudas se me esfumaron. El protagonista de G"ood bye Lenin" había desaparecido. Ya sólo quedaba el personaje de Horstmayer.

Ponchel: Dany Boon
Quería que hubiera, entre los soldados franceses, un hombre del Norte, con la particularidad de tener su casa al otro lado de las líneas alemanas, para poder mostrar lo horrible de la ocupación que se produjo durante la Primera Guerra Mundial. El personaje de Ponchel, el ayuda de campo del lugarteniente Audebert me lo inspiró la historia de un francés que todas las noches cruzaba las trincheras alemanas, para volver a dormir a su casa, con su mujer y sus hijos, y volvía todas las mañanas a las líneas francesas para luchar.

Dany Boon siempre me ha trasmitido una tristeza, una sensibilidad a flor de piel, que no se explotan en sus sketches (aunque me parecen graciosísimos). Tenía ganas de embarcar a este cómico, que tiene momentos divertidos en la película, hacia el mundo de la tragedia, porque sabía que estaba capacitado. Para mí, Dany es, como Bourvil o Coluche, alguien que puede pasar de un registro a otro con total naturalidad.

Palmer: Gary Lewis
Yo sabía que, para algunas fraternizaciones, se había dicho una misa, muy ecuménica. Y sabía también que, en la película, no me privaría de ese momento. Y quien dice misa, dice cura; me estuve documentando y descubrí que, por la parte escocesa, en donde había muchos voluntarios, se habían enrolado algunos curas, no para matar, sino para curar. Partí de esa idea para crear el personaje de Palmer, perdido en su iglesia en Escocia y recuperado para la guerra, en donde celebrará la misa de su vida.

No tenía una idea preconcebida sobre el actor que podía interpretar este papel. Pero, después de ver a Gary Lewis, le dije a Susie Figgis: "es una bobada ver a otros ocho actores esta tarde". No suspendí las pruebas, pero ya había escogido a Gary, porque tiene algo en la mirada que hace comprender que no hace trampas. Y un cura no puede hacer trampas. Además, para Gary, "Feliz Navidad" era algo especial, porque su abuelo luchó en la Primera Guerra Mundial.

Gordon: Alex Ferns
Como los oficiales de los diferentes bandos se consultaron antes de que sus hombres salieran de las trincheras para fraternizar, necesitaba un lugarteniente escocés. Cuando estaba indagando en los archivos británicos, encontré informaciones que probaban que los escoceses llegaron bastante lejos en la fraternización. Sobre todo si pensamos que estos oficiales eran todos profesionales. Trataron, por tanto, de encajar, como los alemanes, las fraternizaciones de manera profesional. Por este motivo, Gordon dice, cuando explica lo que ha puesto en su informe sobre este encuentro: "por la parte alemana, ninguna hostilidad".

Elegí a Alex Ferns, al que había visto en una película policíaca, por su voz rasposa. Y además, me gustaba su aspecto; tiene pinta de ser un tío sólido, sano. Pensé: "este tío, en una trinchera, con bigote y uniforme, la gente le seguirá". Tiene carisma.

Jonathan: Steven Robertson
En "Llos del 14", Maurice Genevoix cuenta una anécdota sobre dos hermanos: uno tuvo que abandonar al otro moribundo en tierra de nadie, en una retirada catastrófica. Quise contar esta historia desde el punto de vista de los escoceses, porque son voluntarios que quieren luchar para cambiar de vida, como dicen ellos. Sólo que, enseguida, se ven enfrentados a la peor de las hipótesis. Y además, quería que en "Feliz Navidad" hubiera personajes que no compartieran el espíritu de la fraternización. Es difícil perdonar. No sé si yo hubiera sido mejor o peor que Jonathan que había perdido a su hermano.

Le había comentado a Susie Figgis, la directora de casting: "Jonathan es un ángel caído al infierno, del que no quiere salir". Steven se presentó allí; tenía 22 ó 23 años y sólo había hecho un poco de teatro. Susie me dijo que creía en él y le di una cita. Mientras hablábamos, tuvo varios momentos de ausencia, cuando se paraba a pensar las respuestas, que me fascinaron por raros. Pensé que tenía que tener un mundo interior enorme. También me interesaba su acento de las Islas Shetland, porque ya tenía a Ponchel, que hablaba un francés del norte, y a los bávaros en las trincheras alemanas y así todos enriquecerían la banda sonora.

Filmografía del director

"The Girl from Paris" (2001)
"Monsieur le député" (1999)


Ficha técnica

Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, Rumania - 2005
Título original: Joyeux Noël
Dirección: Christian Carion
Productora: Nord-Ouest Productions
Productor: Christophe Rossignon
Fotografía: Walther van den Ende
Dirección artística: Vraciu Eduard Daniel, Anina Diener
Vestuario: Alison Forbes-Meyler
Maquillaje: Amber Sibley
Música: Philippe Rombi

Ficha artística

Diane Kruger (Anna Sörensen), Benno Fürmann (Nikolaus Sprink), Guillaume Canet (Lieutenant Audebert), Gary Lewis (Palmer), Dany Boon (Ponchel), Daniel Brühl (Horstmayer).


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