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Pedro Almodóvar, director y guionista 16/03/2004 - chc
Con motivo del estreno el 18 de marzo de su nuevo trabajo, el cineasta español más internacional, ganador de dos Oscars, se auto-entrevista y se pregunta por las raíces del argumento de "La mala educación".
En "La ley del deseo" (1986), el transexual que encarna Carmen Maura entra en la iglesia del colegio donde estudió de niño. Encuentra a un cura tocando el órgano, en el coro. El cura le pregunta quién es, Carmen le confiesa que fue alumno del colegio y que él (el cura) estuvo enamorado de él. ¿Es éste el origen de "La mala educación"?
Más o menos. Yo había escrito mucho antes un relato en el que un travesti iba al colegio donde estudió para chantajear a los curas que le acosaron cuando era niño. Rodando "La ley del deseo" recordé este relato y me inspiró la escena en que Carmen entra en la iglesia de su colegio y se encuentra con un cura que la amó cuando ella era un niño. Ya entonces me rondaba la idea de desarrollar el relato a fondo. Carmen es una sombra premonitoria de Zahara.
En "La ley del deseo" también hay un director de cine...
Sí, y como el personaje de Fele Martínez mezcla sus deseos personales con el trabajo y al final paga un precio muy alto por ello. Siempre me ha interesado la historia del artista que trabaja con sus propias tripas, es una aventura fascinante aunque nunca termine bien.
En sus primeras declaraciones negó que la película fuera autobiográfica.
Todo lo que no es autobiografía es plagio, dice Paco Umbral. La película es autobiográfica pero en un sentido más hondo, yo estoy detrás de los personajes, pero no cuento mi vida.
Creo que fue el solista del coro, en su colegio...
Sí. Y cantaba todo el tiempo, misas en latín, motetes, etc. Cantaba en todos los actos religiosos y en las fiestas. Y supongo que no lo hacía mal. Los curas me grabaron algunas canciones y las ponían en la puerta de la iglesia para atraer a los fieles. Y recuerdo que llenábamos la iglesia. Daría cualquier cosa por recuperar aquellas cintas, pero no creo que existan. Lo que más disfruté en mi época de colegial fueron las ceremonias religiosas. Soy agnóstico, pero considero la liturgia católica de una riqueza deslumbrante, a mí me fascina y me emociona. Pero hace mucho tiempo que no voy a misa, no sé cómo es ahora.
¿Existe el Padre Manolo?
Sí, como personaje.
¿Pero existió en realidad?
No. Es un personaje inventado, aunque para algunas escenas me inspiré en dos curas del colegio.
¿Para qué escenas en concreto?
Los acosos en el río y en la sacristía.
¿Son escenas reales?
Me las contaron dos compañeros. Si vives interno en un colegio acabas enterándote de todo.
¿Si las dos personas que te inspiraron el Padre Manolo viven, no temes que reaccionen contra ti?
Darse por aludidos sería como delatarse. Yo soy director y guionista, para mí el Padre Manolo es un personaje, del que dicho sea de paso, estoy muy satisfecho. El personaje no es un arma arrojadiza contra la iglesia católica (que en efecto tiene muchos problemas que solucionar, entre ellos la sexualidad de sus sacerdotes. Si no existiera el celibato no se darían tantos casos de abusos). Al Padre Manolo y su prolongación el Sr. Berenguer no los he creado para atacar a la iglesia, son elementos que me permiten hablar de dos de las múltiples caras de la pasión.
Cuando al Padre Manolo lo interpreta Daniel Giménez Cacho, la pasión que siente por el niño, y su abuso de poder, hacen de él un verdugo. Cuando se hace llamar Sr. Berenguer y ha dejado los hábitos y se enamora de Juan, el mismo terrible personaje juega el papel contrario en la ruleta de la pasión, ahora es una víctima.
La película es inconcebible sin estos dos personajes, que son uno solo, y sin la encarnación que de ellos hacen Daniel Giménez Cacho y Lluis Homar, respectivamente. Aunque se trate de dos veteranos para mí han sido dos enormes descubrimientos. Nunca les agradeceré bastante su falta de prejuicio, su hondura, y su ilimitada disposición para complacer todas las demandas de un director insaciable como yo.
¿Qué me dice del resto del reparto?
Están soberbios. Fele Martínez, Fran Boira, los niños, Javier Cámara, Paco Maestre, Alberto Ferreiro, Petra Martínez y naturalmente Gael. Es un milagro acertar con todos los actores, especialmente cuando no conoces a ninguno, excepto a Javier y a Fele.
Fele no parece el mismo, físicamente.
Le hice adelgazar y entrenarse durante cuatro o cinco meses, hasta que consiguió otro cuerpo (mejor), otra actitud física. Él estaba encantado, porque todo el mundo le encontraba mucho más sexy. Además del aspecto físico trabajamos también su tono de voz, le bajé la tesitura. El corazón lo puso él, por entero, y la piel. Creo que a partir de ahora Fele hará otro tipo de papeles, menos teen, más adultos. Es un actor joven muy completo. Abarca los dos extremos, el drama tórrido y la comedia disparatada. Como de otro modo le ocurre a Javier Cámara.
Javier es un todoterreno, funciona en todos los soportes (cine, televisión, teatro, cabaré) y en todos los géneros. En "Hable con ella" aunque el papel era dramático descubrí su facilidad para el humor, y aunque breve, su personaje en "La mala educación" ha sido como un oasis para todo el equipo. Javier es un virtuoso haciendo comedia, tiene ese don especial que va más allá de la interpretación y que no se puede aprender. Su composición de "Paca" es rica, exhaustiva, humana, tronchante, peligrosa para quien aparezca a su lado porque sólo tienes ojos para él.
¡Pobre Gael!
Pobre, en absoluto. Gael va a trabajar mucho y va a ganar mucho dinero.
¿Cómo y por qué lo eligió, después de travestir a todos los actores españoles en edad de merecer?
Haciéndole dos o tres pruebas, como a todo el mundo.
¿Qué tuvo él que no tuvieran los demás?
Daba muy atractivo de chico y de chica. Y eso era esencial para entender la relación de su personaje con el resto, la intensidad con que todos se obsesionan con él.
¿Gael es el malo de la historia?
"La mala educación" es lo opuesto a una película de buenos y malos. En cualquier caso yo no juzgo a los personajes hagan lo que hagan, mi trabajo consiste en "representarlos", "explicarlos en su complejidad" y conseguir un espectáculo entretenido con todo ello. No es bueno para la película (ni siquiera para las de tipo político o ideológico) que el director juzgue a sus personajes aunque hagan cosas atroces. El de Gael es la típica femme fatal que en su caso podemos llamar enfant terrible porque a todos los personajes que entran en contacto con él les lleva a la perdición. Y "Perdición" es ("Double Indemnity" del genio Billy Wilder), la película, negra entre las negras, a la que rindo homenaje.
Juan y el Sr. Berenguer acuden al Museo de Gigantes y Cabezudos de Valencia para planear un asesinato. Juan le dice a su amante que después de realizarlo no deben verse durante un tiempo. Con la ingenuidad del típico amante manipulado el Sr. Berenguer pensaba que el asesinato los uniría para siempre, pero por el contrario los aleja y él no soporta la idea, pero ya es tarde para evitarlo.
Esta escena hace referencia (y reverencia) a la escena del supermercado de "Double Indemnity". Aunque me guste mucho cómo ha quedado, soy consciente de que ninguna película en color puede superar la imagen de Barbara Stanwyck con peluca rubia ondulada, grandes gafas negras y rodeada de montañas de latas de conserva, todo ello, incluido Fred McMurray, en glorioso blanco y negro.
¿Cómo ha sido trabajar con Gael?
Muy estimulante y laborioso, desde luego. No es fácil interpretar a un personaje que son tres, especialmente cuando dos de ellos son opuestos físicamente. Supongo que es el trabajo más duro que Gael ha hecho hasta la fecha. A la dificultad de cambiar de sexo, y no resultar grotesco, se le unía el acento, yo quería que hablara español...
¿Está satisfecho del resultado?
Sí, mucho. Espero que los espectadores no se dejen influir porque uno de sus personajes sea tan odioso. Para terminar, no quiero olvidarme de Alberto Ferreiro, Petra Martínez, Paco Maestre y los niños, todos ellos han sido sorpresas estupendas. Con Raúl García y Nacho Pérez me ha tocado la lotería, uno nunca sabe lo que puede pasar con un niño y menos con dos. No tengo experiencia con actores infantiles, a Nacho y a Raúl los he dirigido como si fueran adultos y creo que el resultado es emocionante. Me siento muy orgulloso de esa parte de la película (la historia de los dos niños y su relación con Dios y el Padre Manolo), tal vez porque antes de rodar me parecía la parte más difícil, y la más delicada. Agradezco a Joserra Cadiñanos, el director de cásting, que durante todo el rodaje me ayudara a explicarles a Nacho y a Raúl en qué consistía lo que hacían y por qué lo hacían. Joserra fue mi mejor intermediario.
La estructura de "La mala educación" es por lo menos tan complicada como la de "Hable con ella"...
Yo creo que más. Como en "Hable..." en "La mala educación" hay una película dentro de la película, pero en este caso dura casi media hora, lo cual es todavía más arriesgado. En realidad, la película narra tres historias, de tres triángulos concéntricos, que al final resultan ser una sola historia...
La historia de un director-guionista que busca una historia...
Y que la encuentra. Como decía Truman Capote citando a Santa Teresa, "lo malo de las plegarias es cuando son atendidas".
¿Por qué tantas voces en off?
La voz en off sirve para explicar lo que no se ve y acelerar la historia. A mí me ha resultado imprescindible para transitar de una historia a otra, de una época a otra, al final ha resultado una especie de coro de voces en off de distintos personajes que se comunican directamente con el espectador.
Después de trece años ("Átame!") vuelves a trabajar con José Luis Alcaine, como director de fotografía.
¡En buena hora se me ocurrió llamarle! José Luis ha hecho un trabajo espléndido, casi sin necesidad de explicarle lo que quería. La música y la fotografía son dos elementos abstractos, difíciles de explicar. Yo voy cargado de referencias al rodaje, pero el director de fotografía debe intuirte, adivinarte, oler la atmósfera que mejor le va a la historia. O las atmósferas, porque en "La mala educación" hay muchas películas juntas, y conviven dentro de la misma narración estéticas muy diversas. Alcaine ha estado inspiradísimo cada día de este caluroso rodaje. Como profesional está en su plenitud, y creo que ambos hemos madurado como personas y el resultado ha sido un matrimonio perfecto.
¿Y Gaultier?
Le llamé para que vistiera a Zahara, en especial el traje de la actuación, que es una obra maestra del corte y la concepción. Es un vestido color carne, ceñido hasta el cuello como una segunda piel, que da la impresión de desnudez total. El culo, las tetas y el pubis están hechos con paillettes de diferentes tonos y abalorios marrones y rosados. El traje en sí mismo representa la feminidad falsa y desnuda. También se encargó de darle un toque a las gabardinas y shorts de Ignacio adulto. Jean Paul es como un niño grande, por eso nunca hará un vestido grosero. Trabajar con él es muy divertido, yo le adoro.
Ésta es la quinta vez que trabajas con Alberto Iglesias...
Alberto Iglesias es el único maravilloso artista que conozco sin problemas de ego. Para esta ocasión, Alberto ha construido una columna sonora potente y original, sobre la que descansa la película, como un bebé descansa sobre los brazos de su madre.
A juzgar por las respuestas a sus propias preguntas, da la impresión de haber quedado muy contento de esta película.
Yo nunca estoy contento, pero, bueno... digamos que estoy bastante animado.
¿Proyectos para el futuro?
Recuperar el sueño y la cintura.

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