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Sergi López, actor
16/09/2004 - chc

En "Caminos cruzados", el prolífico intérprete catalán trabaja por octava vez a las órdenes de Manuel Poirier. López habla de su personaje en la película y de su relación con el director.

"Caminos cruzados" cuenta la historia de un padre, Víctor, que viaja por carretera con su hijo adolescente, Félix. Víctor vive de esto y de aquello y de sus aventuras con mujeres, pero este viaje será para Félix una escuela de la vida. Su primer encuentro amoroso le ayudará a entender mejor a su padre y a acercarse a él...

Sergi López (Víctor en la película) trabaja de nuevo en "Caminos cruzados" con Manuel Poirier, director francés con el que ya ha colaborado en otras siete ocasiones: "La petite amie d'Antonio" (1992), "Attention fragile" (1995), "À la campagne" (1994), "Western" (1997), "Marion" (1997), "Te quiero" (2001) y "La curva de la felicidad" (2002).

¿Cómo ha vivido esta nueva experiencia con Manuel Poirier? Es la primera vez que le da un papel de composición, con bigote, traje, corbata...
efectivamente, no soy ni viudo ni fui médico, no tengo un Mercedes, ni un hijo de 16 años. ¡Y odio los bigotes! Cuando leí el guión, es lo primero que le dije a Manuel: "Genial. Me vas a dar un papel de composición!". Manuel está acostumbrado a trabajar más con personas que con actores, y hasta entonces, siempre había tenido la impresión de que los personajes que me daba ya existían en alguna parte de mí.

Desde la primera semana de rodaje, sentí algo intenso. Se lo dije a Manuel y me dijo: "Sí, me gustaría que la película estuviera ya acabada". Sentía con tal fuerza que estaba tocando algo, que tenía miedo de perderlo. "Caminos cruzados" es una película importante en mi vida, a lo mejor la más importante que he hecho hasta el momento. Ha sacado muchas cosas de mí mismo.

¿Qué pasó para que de repente esta película fuera más esencial que otra?
Creo que viene del hecho de que Manuel tenía más distancia con la historia. Por ejemplo, el personaje de Benoît Regent en "A la campagne" estaba muy inspirado en Poirier en ese momento de su vida. "Western" es una historia de su amistad conmigo y con otros. Con "Caminos cruzados", es la primera vez que adapta un libro y que cuenta una historia que, a priori, no es la suya. Nos sentíamos más sueltos. Es gracioso, porque es una historia que nos ha trampeado a todos. No sólo a Manuel y a los actores sino todo el equipo, hasta a los que trabajan con él desde el principio. A menudo es así cuando tomas más distancia: te dices a ti mismo que no eres tú y te sorprendes al poner mucho más de ti.

También es la película de Poirier que más soledad expresa.
No estoy tan seguro. "Te quiero" también era una película muy dura sobre la perdición. Pero sí, es posible que sea la que más ha condensado los motores de su inspiración: el miedo al abandono, la relación con las mujeres, el sitio que ocupamos en el universo, cómo tratamos de vivir con nuestras contradicciones... Víctor y Félix están de viaje, huyendo de algo hacía no se sabe dónde, están condenados a estar solos, sin referencias. Son como Poirier y como todos nosotros: en busca de una familia. También hay muchas cosas de "Western", con estos dos personajes de los que uno es más paterno y el otro más infantil.

Al final hemos llegado a la conclusión de que era una película distinta de las demás de su filmografía. En realidad, Poirier siempre está haciendo la misma película. Y aquí, ha ido más lejos con esta búsqueda personal. Ya en su adaptación de la novela, ha simplificado muchísimo. Y en el rodaje y el montaje, era lo mismo. Ha cortado muchas cosas para conservar lo esencial, para concentrarse en Félix y en Víctor. Se le veía muy inspirado en esta película. Siempre me sorprende cómo la personalidad y el estado de ánimo del director impregnan una película, un equipo, una historia y cómo eso acaba viéndose en la pantalla. Para mí, Poirier es un verdadero autor. Siempre está en una búsqueda existencial, nunca hace trampas. No hace películas para el reconocimiento o para el dinero, sino para exorcizar cosas en él, para compartir su dolor de vivir con la gente.

La relación padre/hijo es central en la película. ¿Cómo la abordó?
Con Poirier hablamos de muchas cosas, aparte de que ahora somos muy amigos. Hablamos de la gente, de las mujeres, de los hombres, de todo… Pero no hablamos demasiado de los personajes. Cuando leí el guión, me pareció conmovedor, que había momentos muy divertidos, que siempre era sorprendente; no sabía qué dirección iba a tomar y me pareció que estaba muy bien escrito. Creo que es una película en la que todo el mundo se puede reconocer y proyectarse.

Mucha gente es padre y todo el mundo ha tenido un padre, o ha conocido la ausencia de un padre o de una madre. Es algo esencial en nuestras vidas. La ausencia de la madre en la película la vuelve más presente. ¿Cómo llevan su ausencia el padre y el hijo? Eso es también lo que pueden ver las mujeres en la película. Ves al padre que está sólo frente a su hijo, sin saber cómo imponer su autoridad, diciéndole a su hijo que se esfuerce en el colegio, cuando su hijo ve que su padre es un fracasado en la vida. Hay todas estas contradicciones en la película.

Las escenas de las comidas son mucho más tranquilas que en las anteriores películas de Poirier…
Al principio había muchas más escenas de comidas entre padre e hijo, y había algunas con mucha conversación, pero ya no están. El hecho de que padre e hijo no tengan una relación muy fluída ha llevado a Poirier a una situación sorprendente para él mismo. A mí, personalmente, me encanta actuar sin texto. Y como espectador, cuando los personajes me enganchan, me gusta verles bebiendo un café sin decir nada, que estén perdidos en sus pensamientos, que el tiempo pase. No tiene por qué ser aburrido, lento o pesado. Es un placer poder ser testigo de esta clase de escenas. En el guión, también había muchas voces en off. Es mucho mejor, significa que todo está en la imagen y que se asume el lado doloroso de la película. Al mismo tiempo, no se puede decir que "Caminos cruzados" sea una tragedia. Hay momentos muy divertidos.

¿Cómo se desarrolla un rodaje con Manuel Poirier?
Manuel tiene una manera muy audaz de trabajar. Trabaja con una libertad que nunca he visto en otra parte. Nunca dibuja story boards, no hace su película él solo en su despacho. Necesita que los demás existan a su alrededor para hacer su puesta en escena, que comienza con el casting. En el rodaje, se toma su tiempo para mirar a su alrededor, preparar el espacio, hacer varios ensayos para encontrar la inspiración, para saber dónde va a poner la cámara. Para mí, que soy actor, es la cosa más incomprensible y mágica. Tengo la impresión de que esta manera de trabajar está cada vez más clara para él. Solucionaba muchas escenas en un solo plano. Y para que estos planos se tengan en pie, algo tiene que suceder en su interior.

El hecho de rodar planos secuencia largos, ¿cambia la manera de actuar?
No actúo con nadie como actúo con Poirier. El cine es muy caro, mucha gente adopta la filosofía de la fabricación, inspirada en los americanos: tenemos miedo de no gustar a mucha gente y queremos asegurarnos de contar una historia supuestamente dinámica, con un montaje muy rápido. Manuel no tiene este espíritu en absoluto, no piensa en el producto futuro, se queda en el presente.

Siempre está en el riesgo, no sabe qué película va a hacer, no sabe cómo va a rodar las escenas. Confía en todo lo que nos cuenta, en el ambiente, en rodar en orden cronológico. Es el único en filmar cronológicamente y eso es un regalo. Todo lo que se vive en el rodaje alimenta tu personaje y permite a todo el equillo participar realmente en la historia.

Hay muchos momentos únicos en su cine, que no puedes repetir, que no te podrías imaginar en un story board. Toca una verdad que requiere mucha sensibilidad y audacia.

Para el actor también supone correr más riesgos...
Manuel tiene mucho talento con los actores. Es capaz de sacar de ti cosas únicas e increíbles. Está fascinado por este trabajo y es eso también es lo que me fascina en él. Conocerle ha sido una suerte increíble para mí. No soy cinéfilo, no sabía nada del cine, sólo había trabajado en teatro. Me dio el gusto por el trabajo. Me gusta confrontarme a otras naberas de trabajar y me gusta mucho actuar. Pero es verdad que, con Poirier, entras en una gran fluidez.

En una película, siempre hay un momento en que te bloqueas, o en que actúas mal, del que no sabes cómo vas a salir. No sé de donde saca Poirier este talento y esta sensibilidad para conseguir disolver este malestar, hacer que los actores sean capaces de ponerse en peligro. Manuel te dice "haz lo que quieras", y es una frase que normalmente no oyes nunca en cine. Esta responsabilidad puede asustarte a veces pero ése es el juego. Hay que asumir sus dudas, aceptar que nos podemos equivocar. Con Manuel, siempre se está buscando. Trabajar con él me ha hecho comprender que sólo se puede jugar en lo imprevisto, cuando no se tiene todo bajo control.

A veces, Poirier cambia el texto de uno de sus actores sin decírselo a los demás. Así, siempre eres frágil . Como en la vida... Eso es lo que da la impresión de que los personajes existen realmente. La encarnación no es un asunto de seguridad.

¿Cómo fue el encuentro con el joven Kevin Miranda, que interpreta a su hijo?
Creo que Poirier elige muy bien a los actores. Tiene un ojo extraordinario. Y con Kevin sucedió así. No nos parecemos mucho físicamente y sin embargo, no nos hacemos nunca la pregunta. Manuel podía haber tenido miedo, pensar que mi acento español iba a causar problemas. Pero una vez más, funcionó sin el miedo.

¿Y la elección de Lucy Harrison y Mélodie Marcq, las dos actrices principales?
Es genial leer un guión de Poirier imaginándote los actores que va a elegir para encarnar a los personajes. Roselyne, por ejemplo, es alguien voluptuoso sobre el escenario. Y cuando ves llegar a Lucy Harrison, te dices: "Ah, sí, es ella". Y tienes la impresión de que se dobla la potencia de lo que has leído. Cuando ves los actores que ha elegido Poirier, nunca dudas. A menudo, los directores tienen miedo de que no funcione, necesitan asegurarse con gente conocida o experimentada, pero gente que propague un aura lo quieran o no. Lucy Harrison y Mélodie Marcq son verdaderas personalidades, y se lo transmiten a sus personajes.

No es necesario hacer aprender un largo monólogo a un actor para saber cómo son capaces de actuar. Para los ensayos de Roselyne, por ejemplo, Poirier eligió una escena en que yo conduzco y ella canta a mi lado. En la forma de cantar y de mirar al otro, ves a Roselyne y a Victor o sólo ves dos actores. Me encanta esta parte inexplicable del trabajo.

¿Su amistad con Poirier le da un lugar especial en el rodaje?
Tengo una complicidad con Poirier, pero cuando se trata de actuar, es entre los actores donde tienen que pasar cosas, no entre Poirier y yo. En los rodajes, se espera mucho, hay muchos momentos en los que te relajas y hablas de otras cosas.

Conozco a Poirier, y sé que roba planos, que filma a veces sin avisar. Mi complicidad con él me ha ayudado a ver eso y a avisar a los demás: "Puede que nos vaya a filmar, así que no hay que parar bruscamente de hablar porque nos pilla la cámara". Pero el hecho de saber eso no te vuelve más seguro que a los demás. ¡Estás en la misma mierda! Estás obligado a actuar como ellos y con ellos. Y eso es un regalo para un actor. Nunca estás en ti, en tu juego, en tu interior. Estás obligado a hacerlo con los demás, de estar ahí y reaccionar ante lo que hacen.

Filmografía seleccionada

"Caminos cruzados" (2003)
"Janis y John" (2003)
"Un petit service" (2003)
"Rencontre avec le dragon" (2003)
"Negocios ocultos (Dirty pretty things)" (2003)
"Jet lag" (2002)
"Filles perdues, cheveux gras" (2002)
"La curva de la felicidad" (2002)
"Hombres felices" (2001)
"Reines d'un jour" (2001)
"Sólo mía" (2001)
"Te quiero" (2001)
"Le lait de le tendresse humaine" (2001)
"Harry, un amigo que os quiere" (2000)
"El cielo abierto" (2000)
"Lisboa" (1999)
"Morir (o no)" (1999)
"Rien à faire" (1999)
"Arde, amor" (1999)
"Una relación privada" (1999)
"Ataque verbal" (1999)
"Entre las piernas" (1998)
"La nouvelle Eva" (1998)
"Toreros, la capital du monde" (1997)
"Marion" (1997)
"Western" (1997)
"Carícias" (1997)
"Attention fragile" (1995)
"À la campagne" (1994)
"La petite amie d'Antonio" (1992)

Galería de fotos de "Caminos cruzados"




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