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"Bailad para mí", de Roberto Pérez Toledo
chc, 29/12/2004

 
Seis jóvenes actores protagonizan este claustrofóbico cortometraje grabado en vídeo digital y en una sola localización. Amistad, calor y muerte se entremezclan en su argumento.


Sinopsis

Un domingo de intenso verano en una gran ciudad cualquiera. El termómetro roza los cuarenta grados y la gente disfruta en las piscinas, en los parques, en las terrazas...

Sin embargo, Leo, Willy, Lola, Santi, Sara y Marcos han decidido pasar el día en casa. Los seis son amigos desde hace años, se han reunido en el piso de Leo y soportan el bochornoso calor como pueden. Charlan desenfadadamente, pero el desenfado es únicamente un disfraz...

Leo está enfermo, muy enfermo. Ya no quiere seguir viviendo... Éste será su último día de vida y sus amigos lo saben... Lo saben porque ellos lo han provocado.

Notas del director

Sobre la historia
Escribí "Bailad para mí" en un par de tardes a principios de mayo de 2004. Lo escribí casi impulsivamente, del tirón, sin plantearme demasiado lo que quería contar o las connotaciones que alcanzaría esta pequeña historia sobre seis amigos muy jóvenes enfrentados a la muerte irreversible de uno de ellos.

Comencé a escribir en torno a elementos a los que ya he recurrido en otros de mis guiones: la amistad, la muerte, el calor asfixiante... Normalmente la gente asocia la tristeza y el dolor con las nubes grises, con el invierno, con la lluvia... Pero el dolor también aparece en días terriblemente soleados y calurosos, en momentos que usualmente se vinculan a los aspectos más positivos y alegres de la vida.

Creo que éste fue mi escueto punto de partida: hablar de sufrimiento en una paradójica jornada veraniega y luminosa, contando una historia protagonizada por seis jóvenes amigos, cuatro chicos y dos chicas, todos atractivos, de clase media-alta, con veintipocos años, vestidos con ropas de colores chillones, como si hubieran quedado para ir a la piscina.

Leo, Willy, Lola, Santi, Marcos y Sara son muy amigos desde hace años. Forman un grupo perfecto, compacto, idílico. Cuentan inquebrantablemente los unos con los otros, se quieren conociendo sus defectos, se apoyan, se soportan... Pero uno de ellos, Leo, se encuentra enfermo desde hace meses. Da igual su dolencia; sólo importa el hecho de que va a morir, pronto, y que su salud y su estado físico degenerarán con cada día que pase, que su sufrimiento se agravará a medida que se acerque el momento de su muerte...

"Bailad para mí" comienza cuando la enfermedad de Leo se encuentra ya muy avanzada. Ya no hay remedios médicos que le proporcionen alivio, ya no tienen sentido las visitas al hospital. Leo espera su muerte día tras día en su casa, incapaz de valerse por sí mismo. Su debilidad aumenta progresivamente y necesita a sus amigos para llevar a cabo las tareas más básicas y cotidianas. Su cuerpo es únicamente una fuente constante de acuciantes dolores...

"Bailad para mí" es una historia de amistad extrema, una modesta vuelta de tuerca alrededor de peliagudas cuestiones que para mí tienen difícil respuesta. Leo pide a sus amigos que le ayuden a morir, que le ayuden a adelantar un final evidente. Les pide además que le acompañen en sus últimas horas de vida, que se comporten como si nada pasara, que revivan una de sus antiguas reuniones en las que tanto han disfrutado. Leo quiere una última fiesta, un último encuentro en el que se obvie su enfermedad, en el que suene la música y la felicidad reine, en el que sus amigos bailen para él.

Leo desea morir y desea hacerlo de la forma más sencilla y rápida posible, quedándose dormido mientras escucha la cháchara apacible y familiar de sus cinco mejores amigos, pero no todo sale como él espera. Sus últimas horas serán agónicas y caóticas, y sus amigos, atosigados además por el asfixiante calor, afrontarán, desorientados y desbordados, una tesitura para la que nadie les ha preparado ni dicho que tendrían que vivir.

He querido contar esta historia sin apartar la mirada ante lo incómodo o lo desagradable, sin intentar suavizar el sufrimiento de los personajes e introduciendo algunas pinceladas de humor negro. Y es que, a pesar de la breve duración del cortometraje, mi intención es mostrar el dolor de forma contundente y casi pornográfica, de forma gráfica y realista. Así y a pesar del riesgo que esto conlleva, la cámara capta sin reservas la agonía de Leo y, por extensión, la de sus amigos.

Creo que el cortometraje no se posiciona en ninguna dirección, ni busca nada más allá de que el espectador se pregunte por unos minutos qué haría él si uno de sus mejores amigos se encontrara en la situación de Leo y le pidiera un último favor como éste. "Bailad para mí" no es una historia sobre la eutanasia, igual que tampoco trata de Leo y de lo que él desea; este aspecto es anecdótico. Dentro de su formato corto, he primado que la historia esboce apuntes en torno a las fronteras de la amistad y al choque entre conceptos tan antagónicos como muerte y juventud. Es una historia que gira, principalmente, alrededor del miedo, la indefensión y el desconcierto ante determinadas faenas del destino.

En "Bailad para mí" sólo se plantea una situación, y a partir de ella se lanzan unas cuantas preguntas, mientras se construye una fugaz historia sobre el dolor y el sacrificio; sobre una incierta e interminable cuenta atrás; sobre la pérdida de un ser querido y la relatividad de los principios morales; sobre la desasosegante e incontestable desolación que la muerte, se produzca como se produzca, genera entre aquellos que son testigos cercanos.

Sobre el aspecto visual
La oscuridad que encierra la historia que se cuenta en "Bailad para mí" nunca se hace presente. La luz es un personaje más en el cortometraje, porque quise desterrar de cuajo la sola presencia de cualquier atisbo de tinieblas en la fotografía.

Las últimas horas de vida de Leo transcurren, como se ha dicho, en un día tremendamente caluroso, bajo un cielo azulísimo, totalmente despejado. Así, la luz penetra de manera implacable por las ventanas de la casa de Leo, inundando las habitaciones y recordando a los protagonistas que están cumpliendo el último deseo de su amigo en un día en el que hace un año se encontraban todos juntos en la playa, de juerga... Cualquier vida puede cambiar en un segundo, y "Bailad para mí" habla de esto también.

He querido que la fotografía y el vestuario de los actores destilaran vida y color. Estoy convencido de que la luz puede volverse un elemento insoportable en determinadas circunstancias, y en el corto este elemento es omnipresente, agobiante, incontrolable. Por otro lado, los atuendos que visten los personajes son, inevitablemente, propios de la época del año: camisetas de colores, pantalones cortos, chanclas... Todo parece preparado para una explosión de frívola y dicharachera superficialidad, pero la realidad es otra bien distinta.

La mayor parte de la acción ocurre en la pequeña sala de estar de la casa de Leo. Contamos con un equipo de iluminación mínimo, apenas un par de paneles de fluorescentes, y el trabajo con Juan Carlos Solís, el director de fotografía, consistió en arrojar una matizada luz sobre los actores. Al mismo tiempo, se colocaron difusores en las ventanas para que entrara la luz diurna pero sin que el espectador pueda ver a través de ellas. Los personajes aparecen así aislados en una pesadillesca y claustrofóbica burbuja. La vida en el exterior sólo se presiente y se escucha.

No sólo la luz es protagonista en "Bailad para mí". Tampoco el calor abandona a los personajes en ningún momento, haciéndoles sudar, acrecentando la sensación de asfixia, volviéndolo todo más sucio, más pringoso, más inaguantable... Este aspecto apenas tuvimos que recrearlo, ya que el corto se grabó el último fin de semana de julio, en un par de días muy calurosos en Madrid. El calor aplastante, por tanto, no hubo que fingirlo: lo sufrimos, tanto los actores como todo el equipo, encerrados durante dos jornadas en una infernal vivienda-horno de escasos cincuenta metros cuadrados.

Por último, en el aspecto formal también es clave el uso de la cámara. Utilizamos la CanonXL1S siempre en mano o al hombro, constantemente vibrante y nerviosa, amenazante, presagiando el caos, siguiendo a los personajes sin compasión y sin reparos, inmiscuyéndose con descaro en el sufrimiento de Leo y sus amigos.

Sobre los actores
Creo que la dirección de actores es una de mis grandes asignaturas pendientes. Suelo sentir que me fallan las herramientas para transmitir a un actor lo que quiero con un lenguaje preciso y adecuado, pero también he tenido la suerte de trabajar con actores jóvenes, muy generosos y entregados y con una gran intuición para descifrar correctamente mis, a menudo, crípticas instrucciones.

Los seis actores de "Bailad para mí" no han sido una excepción, y las dos semanas en las que ensayamos resultaron muy divertidas y provechosas, a pesar de estar trabajando en una historia tan poco propensa al cachondeo fácil.

Poco después de terminar el guión, se lo entregué a mi amiga y actriz Rosa Puga Davila, estudiante en la Escuela de Cristina Rota. Le ofrecí a ella el papel de Lola y le pedí consejo en la elección del resto de los actores. Rosa realizó una improvisada labor de dirección de casting, y acertó de pleno al proponerme a algunos de sus compañeros de clase.

Apareció Luis del Cura, actor vallisoletano que se reveló perfecto para abordar el complicado personaje de Leo. Con el físico adecuado para ello, Luis ha interpretado el personaje con sutileza, inteligencia y ternura, sin traspasar nunca una fina línea de prodigiosa contención. Además, su moribundo rol no impidió que Luis fuera infalible y constante fuente de buen rollo durante la grabación.

Descubrí a Alejandro Mateos en un montaje de la obra "Ángeles en América" que se representó en la Real Escuela de Arte Dramático. Me sorprendió muy positivamente su interpretación, su capacidad para lograr momentos de verdadero intimismo sobre el escenario. Pensé en él para dar vida a Willy, el amigo más cercano de Leo, un cordero con piel de lobo, pues me pareció que Alejandro aportaría a Willy la dosis perfecta de brusquedad, tristeza y rabia. No me equivoqué en absoluto. Alejandro acaba de licenciarse en la RESAD y su presencia ante la cámara es rotunda y conmovedora.

Para interpretar al estudiante de medicina Santi, Iñaki Ardanaz se convirtió en la elección idónea. Iñaki tiene el don de la naturalidad y la transparencia. Con su trabajo, el personaje de Santi adquirió, en pocas líneas de diálogo, toda su dimensión atormentada y culpable.

María Tasende encarna a Sara. Tengo que agradecer a María la desgarrada dedicación a su personaje. Con escasas líneas de texto y mucha aparición silenciosa, María regaló alma y profundidad a Sara. Su dolor está en su mirada perdida, en la visceralidad de sus lágrimas.

Tampoco lo tuvo fácil Bernardo Acuyo, que se ha adaptado como un guante a la piel de Marcos, otorgando carne, hueso y sentimiento a un personaje que es, como el de María, de pocas palabras. A Bernardo, sin embargo, le sobran las líneas de diálogo, pues su sola presencia traspasa la pantalla.

Y, por último, no puedo olvidarme de Rosa Puga Davila, actriz ya habitual en mis trabajos y cuyos progresos sigo de cerca. En "Bailad para mí", Rosa encarna a Lola, un personaje aparentemente fuerte y optimista, líder en el grupo de amigos. A través de Lola, Rosa ha explorado nuevos matices consiguiendo que sus palabras estremezcan y que su forma de mirar a Leo irradie un doloroso vínculo que está a punto de finalizar.

A todos y al resto del equipo les agradezco enormemente que me hayan brindando altruistamente su talento y un trozo de sus vidas. El baile ha sido un placer.

Filmografía de Roberto Pérez Toledo

Cortometrajes
"Vuelco" (2005)
"Bailad para mí" (2004)
"Globos" (2004). Codirigido junto a Pedro A. Loma y Carlos Lorenzo
"Estrela" (2003)
"Contar las nubes" (2003)
"Gara y los sueños" (2002)
"En otra vida" (2002)
"Lluvia" (2000)
"Mar adentro" (1999)





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