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"Spellbound", Jeffrey Blitz 08/08/2005 - chc
Este documental muestra la historia de los competidores del "National Spelling Bee", un concurso de deletreo de palabras para niños.
Estreno en España: 26 de agosto.
Sinopsis
"Spellbound" es un galardonado documental que presenta la intensa y real experiencia del "National Spelling Bee", un concurso americano de jóvenes que deletrean palabras conocído popularmente como "Bee" y que se ilustra a través de las historias de ocho jovenes "talentos" que compiten por este título.
Mediante la percepción de un amable observador, el director Jeff Blitz y el productor Sean Welch hacen que el público entre en las vidas de estos estudiantes mientras practican o mientras compiten en el concurso, descubriendo no solo la personalidad de cada uno de ellos, los obsesivos hábitos de estudio que sus padres les imponen, sus sacrificios por entregarse al cien por cien a la preparación del concurso o sus decepciones amorosas si no también la historia de su propio país.
Desde las áridas llanuras de Texas hasta los verdes paisajes de Connectica, desde los campos de Ozark hasta las grandes urbes como Washigton, "Spellbound" acompaña a ocho ansiosos jóvenes en su lucha contra las increiblemente dificiles palabras y los grandes sueños que les supone convertirse en el "Bee", el número uno.
Notas de produccion
La idea para hacer "Spellbound" en Mayo de 1997, cuando Jeff Blitz vió la final del "National Spelling Bee". Aunque este concurso se televisa todos los años, era el primer año que Blitz lo veía.
"Me enganché inmediatamente" recuerda Blitz. "Creo que hay una especie de drama natural en esta competición. Todo el que lo está viendo intenta deletrear junto a estos chavales pero inevitablemente no consigue acertar".
Estaba fascinado con la constante amenaza de ser eliminado y especula con el interés de hacer un documental basado en el concurso como resultado de su amor por las viejas películas de misterio que veía en la televisión cuando era niño.
Su favorita era And Then There Were None, y fue la que marcó su estilo de contar historias. En este clásico, un grupo de personas de diferentes entornos coninciden en una mansión en una lejana isla y, uno por uno, van muriendo. Este drama intrigante se le vino a la cabeza aquel día de mayo de 1997 mientras que veía como los chicos iban siendo eliminados uno por uno hasta que quedaba un solo ganador.
Mientras Blitz respondía al suspense de la situación, se iba dando cuenta que una historia sobre este acontecimiento podía ser a la vez la historia del propio país. Los participantes venían de lugares diferentes y representaban diferentes estilos de población, haciendo del "National Spelling Bee" una mezcla de nacionalidades y clases sociales.
Intrigado por sus muchos aspectos y significados, Blitz creó una nueva forma de ver la competición para el año siguiente. Una vez más, estaba cautivado por la tensión y el drama del concurso. Pero, se le ocurrió que de la misma manera que el concurso era en sí fascinante, el público no sabía nada de los concursantes, de sus familias, del lugar donde vivían o de sus sueños personales, ya que los conocían en la recta final del concurso. Esto le inspiró para hacer un documental que contara la historia personal de algunos de estos jóvenes deletreadores.
En aquella época, Blitz trabajaba para los Writers Guild of America. Su trabajo consistía en investigar las historias secretas de guionistas que habían sido censurados en los años 40 y 50. Esto hizo que estuviera preparado para su investigación del "National Bee".
Lo primero que Blitz tenía que hacer era identificar a sus "actores". Estudió las listas de participantes potenciales del año 1998 y la redujo a aquellos que pasaron a la segunda parte del concurso. De ese grupo, identifico a los que estaban preparados para volver en 1999 y empezó a ponerse en contacto con unas veinticinco familias de esa lista.
A la misma vez, Blitz se puso en contacto con profesores de "spelling" y con representantes del "National Bee" que pudieran ayudarle. El cuadro de candidatos se convirtió en una especie de rompecabezas según iba intentando encontrar el equilibrio adecuado de los participantes para su documental.
Blitz decidió que necesitaba a alguien para su proyecto y acudió a su viejo amigo el productor Sean Welch. Blitz y Welch habían trabajado juntos en un corto titulado Wonderland, protagonizado por George Segal. Blitz le contó la idea que tenía a Welch, que al principio no estaba del todo convencido que un documental sobre el "National Spelling Bee" fuera de alguna manera interesante.
Más tarde, cuando Blitz invitó a Welch a su apartamento para tener su conversación decisiva sobre si continuar o no con la idea, Welch vió que Blitz había empapelado su apartamento con notas de sus investigaciones, fotos de los deletreadores, historias familiares y mapas de Estados Unidos con chinchetas de diferentes colores.
"Jeff es tan magnifico contando historias", explica Welch, "que desde el mismo momento que empezó a explicarme las maravillosamente complejas historias americanas que quería contar y el rico mosaico que tenía en mente, vi la película clara y quise hacerla a toda costa". Impresionado e inspirado, Welch firmó como productor de "Spellbound".
Durante su época de estudiante, Blitz había trabajado como Director de Fotografía y había dirigido un corto, por lo que además de dirigir "Spellbound" se encargó también de la fotografía. Welch se hizo cargo a su vez del sonido.
Con el equipo técnico al completo, empezaron a rematar la selección de temas a tocar. En febrero obtuvieron respuesta de dos familias de la zona de St Louis que aceptaron formar parte del proyecto: Georgie Thampy, un brillante chico de once años que había quedado cuarto en 1998 y John Stoecker de Rolla, Missouri, que había quedado décimo en el concurso regional de 1998 y cuyos hermanos habían conseguido llegar a la final nacional.
Blitz y Georgie se pusieron en camino inmediatamente hacia la zona, sin embargo enseguida se encontraron con los primeros problemas ya que las autoridades a cargo del concurso regional en el que participó Georgie solo les permitieron que Georgie participara en el rodaje, no sus hermanos, por lo que la familia al final se echó atrás.
Blitz y Welch esperaban que no hubiera problemas con la familia de John Stoecker.
Fueron acogedores, divertidos y se mostraron completamente abiertos. Pero el peor de los desastres llegó cuando John no pudo ganar el concurso regional. Al deletrear muy rápido John se comió una sílaba en la palabra "monótono" y le eliminaron.
La victoria fue para Ted Brigham, un chico desconocido de Stoutland, Missouri. Blitz y Welch estaban derrotados. Pero tal y como apunta Blitz, "a la gente que trabaja en documentales le gusta resolver problemas y superar obstáculos. Aunque Sean y yo odiamos perder a Georgie y a John, nunca perdimos la esperanza de encontrar otras grandes historias".
De hecho, la historia de Ted Brigham era muy intrigante: era un chico brillante que trataba de buscarse un sitio dentro de una comunidad rural que no parecía apreciar el verdadero valor de su inteligencia. Afortunadamente para los cineastas, su familia aceptó ser uno de los perfiles de "Spellbound".
Los cineastas viajaron a Perryton, Texas, para seguir la trayectoria de Angela Arenivar en su concurso regional. Su historia era asombrosa. Sus padres habían entrado en Estados Unidos de forma ilegal desde México hace algunos años. El padre de Angela, Ubaldo, que trabajaba en un rancho, y su esposa nunca consiguieron aprender a hablar inglés.
El intento de Angela por convertirse en vencedora del "Spelling Bee" era un reto que se había propuesto a sí misma y que tenía que llevar a cabo ella sola. Totalmente predispuesta a superar cualquier tipo de obstáculo que se encontrara, Angela estudiaba regularmente y se inventaba juegos para aprender a deletrear palabras.
Para ella, controlar el inglés y ganar en el "Regional Bee" representaba la asimilación y el logro del Sueño Americano. Tras pasar unos días con Angela y con su familia, Blitz y Welch estaban tan entusiasmados con el proyecto que lo único que deseaban era encontrar más y más chavales para el documental.
Viajaron a Missouri, Texas, Connectica, California, Michigan, Indian, Illinois, Washington D.C., Florida, Pennsylvania y New Jersey. Al final de la producción habían conseguido doce historias que se utilizarían para las ocho finales.
Los cineastas se dieron cuenta que trabajar con niños presentaba retos interesantes. Lo primero era que los jóvenes deletreadores que aparecían en el documental se encontraban absolutamente cómodos con las cámaras. En lugar de someterles a entrevistas interminables, Blitz intentó acercarse a ellos de una manera mucho más informal.
Siempre que era posible, y con el consentimiento de sus padres, Blitz filmaba a los chicos en su habitación invitándoles a una conversación en directo. "En lugar de bombardearles con una lista de preguntas me limitaba a simplemente charlar con ellos. Todo lo que requería era escucharles. El resto fluía por si solo", explica.
Se dio cuenta que los chicos no tenían problemas en mostrarse tal y cómo eran. Por otro lado, sus padres, tenían que acomodarse a la situación y necesitaban tiempo para adaptarse al equipo pero se consiguió para el momento en que se empezó a rodar en el "National Spelling Bee" de Washington.
Cuando terminó el rodaje, Blitz y Welch se centraron en la posproducción. Blitz contrató a Yana Gorskaya para el montaje. Gorskaya trabajó durante dos años hasta obtener el corte final, mientras que Blitz y Welch se dedicaron a recaudar fondos.
Una vez que tenían el documental, los temas de la película aparecieron. Blitz y Welch se habían preguntado muchas veces si todo esto no sería una pérdida de tiempo por no resultar del todo interesante: la gente se preguntaba si el arte de deletrear no resultaría algo irrelevante en una época de correctores gramaticales gracias a los ordenadores.
La respuesta está en el alma de "Spellbound": "la gente que llega a este tipo de conclusión son los que se pierden los pequeños matices del concurso", dice Blitz. "Desde una perspectiva puramente académica, los mejores deletreadores consiguen unos altos niveles de memorización, aprenden el origen de las palabras, las raíces de las diferentes lenguas y la historia del inglés. Pero también aprenden el verdadero valor de la determinación: estos chicos normalmente empiezan a desarrollar esta habilidad por si mismos y tienen una energía y una devoción que se ve recompensada con su participación en el concurso, conociendo a otros chicos con sus mismas habilidades y siendo tratados como campeones ganen o pierdan".
Blitz, cuya madre es argentina, señala que el tema más importante de la película para él es conseguir el sueño americano. La mayor parte de los chicos son hijos de familias de primera generación americana. Dice que su deseo consiste en conseguir algo "comprensible, sorprendente y a veces agridulce".
Su optimismo y su forma de creer en el valor de la diligencia y su labor para probar que la ética de trabajo de los inmigrantes está todavía viva en una nueva generación.
El "National Spelling Bee" es un concurso, y los participantes están preparados para competir. Sin embargo no percibimos una atmósfera tensa con la sensación de que sobrevivirá el mejor preparado.
"Spellbound" muestra la gran fortaleza y resistencia de los chicos. Ganen o pierdan, siempre son ganadores porque todo lo que han aprendido lo llevarán consigo para siempre. Tal y como recalca Blitz, la verdadera competición no es "chico contra chico" sino "chico contra palabra". "En el momento que uno de estos chavales lucha contra el gran diccionario, ya ha ganado".
Ficha técnica
Estados Unidos - 2002 Título original: Spellbound Dirección: Jeffrey Blitz Productora: Jeffrey Blitz, Sean Welch Productor: Blitz/Welch Fotografía: Jeffrey Blitz Música: Daniel Hulsizer
Ficha artística
Harry Altman, Angela Arenivar, Ted Brigham, April DeGideo, Neil Kadakia, Nupur Lala
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