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"Contra las cuerdas", de Charles Dutton
07/06/2004 - chc

Meg Ryan encarna a Jackie Kallen, la manager de mayor éxito en la historia del boxeo.

Sinopsis
Hija de un entrenador, Jackie Kallen (Meg Ryan) se crió entre las cuerdas de un gimnasio del centro de Detroit, en compañía de su tío que también era boxeador. Jackie observaba maravillada los esfuerzos de muchos jóvenes para convertirse en campeones y soñaba con que algún día entraría a formar parte de ese deporte que llevaba en la sangre.

Ahora, a los 36 años, Jackie se encuentra dispuesta a proseguir la tradición familiar. Está cansada de hacer de secretaria ejecutiva de Irving Abel (Joe Cortese), director del Cleveland Coliseum, cuando los dos saben que es ella la que realmente dirige el coliseo. Tratando de introducirse en el mundo del boxeo, Jackie pasa mucho tiempo en el D'Agostino, un tugurio de mal ambiente famoso por su alcohol de garrafa y sus filetes sanguinolentos.

Tras tomar unas copas con el reportero televisivo de moda en Cleveland, Gavin Reese (Tim Daly), Jackie acaba metida en una discusión con el magnate boxístico del Medio Oeste Sam La Rocca (Tony Shalhoub). Para ponerla en evidencia, La Rocca le vende por un dólar el contrato de uno de sus luchadores... pero es justamente lo que vale Devon Greene (Tory Kittles), que se interesa más por fumar crack que por el boxeo.

Pero el dólar de Jackie acaba rindiéndole dividendos, y Jackie se convierte en uno de los managers femeninos de mayor éxito en la historia del boxeo.

La historia real detrás de la película
Jackie Kallen empezó su carrera periodística a mediados de los años 60. Luego se casó y tuvo dos hijos y amplió su campo de trabajo a la radio y la televisión, convirtiéndose a finales de los años 70 en una respetada comentarista deportiva.

Después abrió una empresa de relaciones públicas que contaba entre sus clientes con numerosos deportistas profesionales; su primer cliente fue el boxeador Thomas "Hit Man" Hearns. A finales de los años 80 Kallen se enfrentó al que se revelaría como su mayor desafío profesional: convertirse en manager de boxeo.

En aquella época el papel de las mujeres en el sórdido y violento mundo del boxeo solía limitarse a calzarse un bikini y pasearse por el ring entre un asalto y el siguiente. Kallen recuerda: "El mundo del boxeo era -y lo sigue siendo- un bastión de masculinidad y machismo, un mundo de whisky, cigarros, tipos duros y malhablados... Nadie acababa de entender qué pintaba yo allí y a nadie se le ocurría pensar que yo estaba llevando la carrera de un púgil; la mayoría tendía a pensar que yo era la novia de alguien. Mientras tanto yo negociaba contratos, buscaba entrenadores y hombres para hacer de sparring, enseñaba a mis púgiles a dar entrevistas y escribía las notas de prensa. Hacía todo lo que hace un manager sin que nadie acabara de creérselo. No hace falta decir que nadie me respetaba demasiado... el respeto me lo gané después. De hecho, ser una mujer -ser yo- resultó una gran ventaja. La gente se fijó en cómo llevaba a mis púgiles y en lo educados y bien hablados que eran. Se dieron cuenta de que iba en serio y de que no pensaba dejar el negocio".

Kallen piensa que la hostilidad que encontró se debía a que no entendían su verdadera motivación: "No comprendían por qué una mujer querría alternar con un grupo de hombrazos sudorosos, violentos a veces y otras veces destinados a acabar entre rejas. Lo que yo hacía no era lo que se esperaba de una mujer judía, blanca, de buena familia. Pero a mí me gustaban mis luchadores, me gustaba el boxeo y me gustaba el reto de ayudar a esos hombres jóvenes a cumplir su sueño".

El productor Robert W. Cort dice que cuando conoció a Kallen le pareció una persona extraordinaria que había vivido una vida extraordinaria: "Era una mujer que se había forjado a sí misma a partir de toda la agresividad que había recibido. Me fijé en que había triunfado gracias a poner en juego todos los aspectos de su personalidad; su innato sentido del humor, su aguda intuición, su fuerza de voluntad... Esa mujer tenía todas las cualidades de un gran personaje".

Cort dice que el mérito de descubrir la esencia de la historia de Jackie Kallen es del guionista Cheryl Edwards: "No queríamos hacer una película biográfica sino dramatizar la experiencia de Jackie para concentrarnos en su relación con Luther y subrayar su increíble hazaña de triunfar en el depredador mundo del boxeo. Hemos alterado algunos detalles de la vida de Jackie, pero nos hemos mantenido fieles a su espíritu. Creo que hemos respetado su cualidad más distintiva: un coraje sin adulterar".

Sobre el boxeo
El famoso cronista deportivo Jimmy Cannon decía que "el mundo del boxeo ha sido, desde sus podridos orígenes, el barrio chino del deporte". Y Mark Twain dijo respecto a este deporte: "Es curioso que el coraje físico sea tan habitual mientras que escasea tanto el coraje moral". Pero quizá la mejor definición la dio el boxeador inglés Frank Bruno cuando dijo: "El boxeo es simplemente un espectáculo con sangre".

Hollywood y el boxeo han vivido un tórrido romance desde que Thomas Edison rodó un documental que mostraba la final del campeonato de pesos pesados, en la que "Gentleman Jim" Corbett derrotó al púgil australiano Robert Fitzsimmons. Quizá la admiración que el cine siente por el boxeo se deba a que este deporte ofrece una fecunda metáfora para explorar la condición humana más básica y dramática, la supervivencia; y no hay duda de que a Hollywood le encantan las historias de supervivientes.

El coordinador de especialistas y coreógrafo boxístico Roy T. Anderson, y su ayudante coreógrafo Nick Alachiotis, se encargaron de convertir al actor Omar Epps en un campeón de boxeo que sobrevive al ghetto. Dice Anderson: "Le sometimos a un regimen bastante duro. Pero por suerte Omar es un atleta natural y estaba en buena forma física. Desde luego se mostró a la altura de lo que se esperaba de él". Epps admite: "Tuve que hacer grandes sacrificios y cuidarme mucho. Pero no me arrepiento de nada. El personaje de Luther parece un gran boxeador... como se merece".

Alachiotis se encargó del entrenamiento personal del actor: "Omar aprendió muy deprisa. Empezamos por lo más básico. Vimos muchas filmaciones, algo que resulta útil para un actor. Y como Omar es zurdo, vimos muchas cintas de Marvin Hagler. Insistimos en la importancia de memorizar la coreografía de cada combate, pero muchas cosas que se ven en la pantalla son fruto de la improvisación de Omar. Tiene un talento natural para el boxeo y de hecho pienso que si siguiera entrenando podría dedicarse al boxeo profesional".

Una jornada típica de Epps consistía en dos horas de entrenamiento por la mañana y otras dos por la tarde, más dos horas adicionales de boxeo. Epps aprendió también a mover los pies y colocar las manos y estudió la coreografía de la lucha: "Me regía por un mantra muy sencillo: 'El entrenamiento lo es todo'".

Meg Ryan dice que no sabía nada de boxeo antes de hacer la película pero que ahora entiende la fascinación que siempre ha sentido Hollywood por este deporte: "El boxeo es algo completamente despojado. Es algo básico, lleno de emoción primaria, y muy dramático. Me gusta su simplicidad y el hecho de que no hay equipos ni aparatos: sólo está en juego la fuerza de dos hombres enfrentados entre sí. Es un deporte brutal pero tiene algo innatamente hermoso. Eso sí, fuera del ring las cosas son muy diferentes. Creo el mundo del boxeo es uno de los más corruptos y definitivamente pintorescos que he visto".

Tim Daly comenta: "Es un deporte interesante. El público está lleno de tipos duros que miran a dos tíos dándose una paliza, pero todos van vestidos de etiqueta. A ver quién lo entiende...". Tony Shalhoub añade que hoy en día todo el mundo admite que el boxeo está lleno de personajes pintorescos, como el magnate Sam La Rocca que interpreta en la película: "Es algo que se entiende cuando se ve el efecto que produce en gente normal como yo mismo. Fui a ver el combate Tyson-Holyfield y cuando salieron al ring la energía que se desató en la sala me envolvió como una ola, fue algo abrumador".

El actor y director Charles S. Dutton fue boxeador en cierta etapa de su vida y siente un respeto especial por el deporte y sobre todo por los propios boxeadores: "He pasado mucho tiempo en los gimnasios y pienso que no existe atleta más disciplinado que un púgil, al menos en el nivel superior y más profesional de este deporte. Son los genuinos gladiadores modernos; cada combate es una batalla de fortaleza interna en la que ejercen su fuerza de voluntad contra su oponente. Mi momento favorito en un combate es ese instante en el que los ojos del púgil parecen decir "'Vas a tener que matarme porque no pienso rendirme'. Para un aficionado no existe nada mejor que presenciar ese momento. De hecho ese momento es lo que me inspiró a la hora de plantearme esta película".




Ficha técnica

Estados Unidos, Alemania - 2004
Título original: Against the Ropes
Dirección: Charles S. Dutton
Productora: Paramount
Productor: Robert W. Cort y David Madden
Guionista: Cheryl Edwards
Fotografía: Jack N. Green
Dirección artística: Sandra Kybartas
Vestuario: Ruth Carter
Montaje: Eric L. Beason
Música: Michael Kamen


Ficha artística

Meg Ryan (Jackie Kallen), Omar Epps (Luther Shaw), Tony Shalhoub (Sam La Rocca), Tim Daly (Gavin Reese), Kerry Washington (Renee), Joe Cortese (Irving Abel), Charles S. Dutton (Felix Reynolds).



 


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